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Cojonudo’s Blog Award

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Los rumores que corren por la blogosfera son ciertos: al Nergal se le ha ido la pinza. La prueba, que en un momento de delirio me ha concedido el Premio al Blog Cojonudo; o lo que es lo mismo, Cojonudo’s Blog Award. La verdad es que no me lo esperaba. No estaba segura de que las calabazas que le di fueran a surtir efecto. 

Para ser cojonudo, hay que cumplir los siguientes requisitos:

  1. Poner en tu blog la medallita correspondiente (hecho).
  2. Ser educado y dar las gracias a quien te nominó (¡gracias, hermoso!).
  3. Nominar a otros cinco blogs que sean cojonudos, aclarar por qué lo son (supongo que para evitar que haya tongo), y comunicárselo en persona (cibernética, se entiende). Estos son mis nominados:
    Libelia: porque soy fan incondicional de Libe Li, de su poesía, de su sensibilidad y de su cultura erótico-festiva. Blog cojonudo donde los haya.
    Diario de un fumador empedernido: porque me encanta la frescura de Aitor y no deja de sorprenderme la madurez con la que plantea muchos temas. A cojonudo no le gana nadie.
    Campiquipugui: porque “odio” la creatividad y el ingenio de Josep y porque Felipe es un tío cojonudo. El día menos pensado me lo cruzo por la calle.
    La biblioteca del fauno: porque Roberto tomó la decisión de escribir sobre lo que le diera la gana, aunque eso significara sacrificar lectores; y eso, en sí, le hace cojonudo.
    Camino a la voz del corazón: porque ser poeta en la adolescencia es cojonudo. Joel, no cambies.
  4. Contestar a las siguientes cinco preguntas (facilísimo, sobre todo para una relativista como yo a la que no le gusta tener favoritos porque los favoritismos nunca fueron buenos; así que voy a hacer uso del elemento lógico para interpretar esta regla y hacer recomendaciones cojonudas).

¿Cuál es el libro más cojonudo que has leído?
No me acuerdo, pero en su día me gustó mucho “Todo se desmorona” (Things fall apart en el original) de Chinua Achebe, que narra la destrucción de un mundo perfectamente organizado tras la llegada del hombre blanco y su religión. “Los trozos de madera de Dios” (Les bouts de bois de dieux en el original) de Ousmane Sembène. Esta novela está ambientada en Senegal en los años 40, durante la colonización francesa; y narra la lucha de los constructores de una línea de ferrocarril que van a la huelga contra sus empleados franceses. La fuerza narrativa con la que Sembène describe la lucha obrera contra el opresor y el papel de las mujeres en la huelga son realmente cojonudas.

¿Cuál es la peli más cojonuda que has visto?
¡Uf, a saber! Pero la primera que me viene a la mente es “Las tortugas también vuelan”, una película iraní que se desarrolla en un campo de refugiados del Kurdistán irakí y que narra la realidad de los niños que viven allí. Me dejó emocionalmente noqueada durante más de una semana. Es una película muy dura, aviso. Se puede ver íntegramente  en Youtube y la tengo en mi lista de recomendaciones pendientes para publicar en mi página de facebook.

¿Cuál es la canción más cojonuda que has escuchado?
Probablemente “Le grand jour” de Cali, que cuenta la satisfacción que siente el protagonista de la canción cuando su novia  por fin le deja y se las pira. Letra y música cojonudas. Siempre me da la risa cuando la escucho.

¿Qué es lo más cojonudo que has hecho en tu vida?
Supongo que sacrificarlo todo (y cuando digo todo, quiero decir todo) para cumplir un sueño que me perseguía desde adolescente. Tardé tres años en tomar la decisión y ahora de lo único de lo que me arrepiento es de no haberla tomado antes; a pesar de que para cumplir ese sueño tuve pagar un precio muy alto del que me costó varios años recuperarme.

Si tuvieras que reencarnarte en un animal, ¿en qué animal cojonudo te reencarnarías?
En cucaracha, sin duda. Son insectos todo-terreno (habitan en cualquier sitio);  no hacen ascos a nada (si tienen que comerse a sus compañeras muertas por necesidad, lo hacen; aunque no se las cargan para saciarse el hambre); tienen un millón de neuronas, cuya densidad en el cerebro es diez veces mayor que en el cerebro humano; soportan dosis de radiación de 6 a 15 veces superiores a las de los humanos; y pueden llegar a vivir varias semanas sin cabeza… Que no, que estoy de coña. Volvería a reencarnarme en el ser más bello del reino animal: la mujer.

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Las calabazas que le di al Nergal

El hombre de papel

“¡Mirad qué bonito!” – escribía la Chanchi en el feisbuk para compartir este cortometraje de Disney que ha sido nominado a los Oscars de este año en la categoría de “Mejor Cortometraje Animado”. El título en inglés es “paperman”, acrónimo de “nóminas y contabilidad, administración de personal” (“payroll and accounting, personal management”); aunque también podría traducirse como “hombre de papel”. No me cabe duda de que los secuaces de Disney están jugando con las palabras para echarse unas risas a costa del público.

A grandes rasgos, el cortometraje cuenta la historia de un oficinista que se enamora de una mujer en la estación de tren y que luego se cruza con ella por casualidad e intenta conquistarla con aviones de papel. Los créditos muestran imágenes de los dos sentados en una cafetería como dos enamorados. Una historia romántica, anuncian todos. Una historia dulce que te arrancará una sonrisa, dice la revista Forbes.

(Un momento que necesito ir al baño.)

A mí lo que me parece es una versión moderna del príncipe azul y la princesa encantada. La típica historia de amor a la que Disney nos tiene acostumbrados en la que el príncipe azul sólo tiene que estar ahí en el momento oportuno y ella se va a enamorar de él sí o sí, sin necesidad de hacer ningún tipo de méritos. Aunque ésta es Disneylandia llevado al extremo. Los protagonistas no necesitan intercambiar ni una palabra para enamorarse en el transcurso de un día. El príncipe azul del siglo XXI ni siquiera necesita rescatar a la princesa encantada de ningún peligro. Sólo tiene que poner cara de bobalicón para que ella le responda con un aleteo de pestañas. Y fueron felices, y comieron perdices.

Que no, Chanchi, que no. Que así nadie va a encontrar el amor. No nos dejemos engañar; los aviones de papel no son más que todos los pájaros que nos quieren meter en la cabeza.

PD. Para ver el vídeo haced click en la imagen.

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Venga, vale, soy lesbiana, y ¿qué?

Jodie Foster salió del armario en la ceremonia de los Globo de Oro el pasado domingo. La prensa LGBT se volvió loca aplaudiendo algo que ya decían saber. Todo el mundo alabó su discurso. Sin embargo, nadie habló de lo triste que es que en los tiempos que corren alguien tenga todavía que hablar públicamente de sus preferencias sexuales. Por supuesto que el colectivo LGBT necesita más visibilidad y actos como éste sólo ayudan a la integración y, por lo tanto, aceptación, sociocultural. Por supuesto que los jóvenes de hoy día necesitan modelos en los que sentirse identificados para que la sociedad no les haga sentirse como un bicho raro. No obstante, yo sueño con el día en que a la gente le importe un rábano con quién compartes cama. Sueño con el día en que dejen de juzgarte, intimidarte, pegarte, violarte o incluso matarte, por ello. Porque da igual. Porque el hecho de sentirse atraído por personas de tu mismo sexo no te hace ni mejor ni peor. Ni siquiera diferente. Y hasta que ese día no llegue, no habremos conseguido la igualdad.

¿Alguien ha visto alguna vez a un heterosexual declarar su orientación sexual públicamente? Pues eso.

LGBT: lesbianas, gays, bisexuales y transexuales

Tío Nashaat

Cuando un fantasma te persigue tienes dos opciones: meterte debajo de las sábanas y cerrar los ojos, o salir a su encuentro y plantarle cara. Aseel se encuentra un día con el suyo particular: las circunstancias que envolvieron la muerte de su tío Nashaat, mártir por la causa palestina, en el año 1982, cuando él tenía 5 años de edad. En un viaje hacia sí mismo, Aseel emprende el camino hacia la verdad, que toma diferentes formas dependiendo de las bocas que la modelan. Al final del documental, el tío Nashaat se convierte en un mártir por partida triple, porque su condición de mártir no es puesta en duda en ningún momento.

Sin embargo, a mí lo que me más llamó la atención desde el principio fue la figura del padre de Aseel, que opina que es mejor morir asesinado que de leucemia (hasta la muerte tiene categorías). El documental se cierra con más preguntas que respuestas. ¿Cuál era la relación del padre de Aseel con el tío Nashaat, su hermano? Nos cuenta que tenían una relación muy estrecha y que su padre lo consideraba “el único” (“the one”), pero nos dejan con la miel en los labios. ¿Hasta qué punto estaba involucrado su padre con la lucha anti-israelí de su hermano? ¿Por qué ese cambio brusco de personalidad después de la muerte de su hermano? ¿Por qué, 20 años después de su muerte, todavía se niega a admitir que Nasaat se fue para no volver? ¿Por qué cuando Aseel investiga sobre la muerte de su tío Nasaat, el nombre de su padre aparece en muchas conversaciones? ¿Por qué desaparece (emocionalmente hablando) de la vida de su hijo Aseel, con sólo 5 años, a raíz de la muerte de su hermano? ¿Estaba quizás transfiriendo sentimientos de hermano a hijo? Varias veces se menciona que Aseel se parece mucho a su tío. ¿Por qué su padre decide rencarnarse en él mismo, para convertirse en otro padre, tras el accidente de coche de Aseel? ¿El miedo le arañó las entrañas al ver que casi pierde también a Assel? ¿Se dio quizás cuenta de que ya lo había perdido y que no quería perderlo otra vez? ¿Hay un motivo, aparte de la avaricia, por el que sus propios hermanos le han robado sus tierras?

La enorme sala de cine, con diez asientos ocupados, se me antojó una metáfora de lo que acababa de ver. Me quedé con el sabor de los asientos vacíos, uno por cada pregunta insinuada al aire. Me dio la impresión de que Assel perdió una oportunidad única para explorar la relación con su padre. Para decirle adiós de una vez a todos sus fantasmas. O quizás no. Quizás hace tiempo que los fantasmas se marcharon y esa conversación sí tuvo lugar; pero esta vez le dijo la verdad a su padre y la cámara estaba realmente acabada.

Uncle Nashaat
2011
Dirigida por Aseel Mansour, director palestino-jordano nacido en Bagdad en 1977. Se trasladó a Amán en 1991.  En el 2004 ganó en Jordania el premio al Mejor Director del Año por su película “Alert Guns”. En el 2006 obtuvo el Premio Mención Especial de Cine Árabe por su cortometraje “Little Feet”.

Impunidad: ¿Qué clase de guerra hay en Colombia?

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Tuve la oportunidad de ver este documental en Londres, durante el 15o Festival de Cine de Human Rights Watchhace algo más de un año. Alguien con quien yo compartía cama en aquella época iba a acompañarme, pero nuestra relación andaba en crisis por aquel entonces, que era el entonces del principio, y en el último momento se echó atrás. Yo sabía que no aparecería. Esta temática le interesaba cero y la riña era la excusa perfecta para no venir. Le regalé su entrada a una desconocida, mi venganza ridícula y personal ante sus miedos de que le dejara por una mujer, y pasé a la sala. Los asientos no estaban numerados, con lo que de todas formas no hubiera tenido una butaca vacía a mi lado; aunque me hubiera gustado, para qué engañarnos. Lo de compartir el reposabrazos no se me da muy bien.

Se apagaron las luces y en la pantalla apareció la violencia de las palabras que se ahogan en lágrimas al recordar una historia macabra. Impunidad nos muestIMPUNIDAD declaracionra la farsa del proceso de paz iniciado en Colombia en el 2005 tras la promulgación de la Ley de Justicia y Paz, irónicamente promovida durante el gobierno de Uribe para lavarse la cara frente a la comunidad internacional. Esta ley permite que los miembros de grupos armados ilegales que previamente se habían acogido al proceso de desmovilización (entrega de armas para su reinserción en la sociedad), sean juzgados y condenados.

La London School of Economics (LSE) tuvo la desvergüenza de invitar al ex presidente colombiano en el 2011 para hablar de “los tres pilares del reciente progreso en Colombia”, legitimando a un presidente con las manos manchadas de sangre en un país con una democracia de papel, donde el mismo Uribe aplicó la “ley del terror” durante los años de su mandato. No es la primera vez que LSE legitima a un ponente de dudosa reputación (como ocurrió con el Ministro suplente de Asuntos Exteriores de Israel, que fue invitado para hablar de la situación en Oriente Medio).

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Uribe asegura en esta ponencia que el éxito de su presidencia se basa en la seguridad, la cohesión social y la confianza en los inversores. Yo no sabía si reírme o llorar mientras escuchaba su voz grabada. El documental os ayudará a entender mi indignación. ¿Seguridad para quién? Os preguntareis después de verlo. No para los sindicalistas. Ni para la población indígena. Ni para periodistas. Y mucho menos para jueces y abogados. Miles de ellos asesinados no sólo por los paramilitares sino también por las fuerzas del estado. ¿Cohesión social? No para millones de campesinos desplazados de sus tierras por la fuerza. ¿Confianza en los inversores? Por supuesto. Confianza en todas las multinacionales carentes de código ético cuyos intereses económicos cuentan con la complicidad del estado para desplazar sin pudor a campesinos de sus tierras y robarles los recursos naturales que en ellas se encuentran. Confianza en los narcotraficantes que tienen aterrorizada a la población.

Al final de la proyección hubo una sesión de preguntas y respuestas con los directores del documental. La sala estaba llena de colombianos que, en general, no preguntaban sino que atacaban a los directores (que habían filmado este documenjj-580x333tal bajo amenazas de muerte) por todo lo que Impunidad no había mostrado, en concreto cómo las grandes corporaciones están metidas hasta el cuello en el conflicto armado. Lo allí proyectado se quedaba corto y no hacía justicia a la situación en Colombia, les reprochaban. Había rabia en sus palabras. Y agresividad. Muchos incluso lloraron durante su intervención. No me extrañaría que la mayoría estuviera en Londres a causa del conflicto, como emigrantes económicos, refugiados o incluso demandantes de asilo.

El conflicto de Colombia es muy complejo por lo que abarcar todos sus elementos en un documental sería muy ambicioso. La cadena Al Jazeera mostró parte de este documental (a simple vista parece que le falta una media hora) en su programa Witness,que ahora se puede ver en su página web (en español subtitulado en inglés). No dejéis de verlo (haced click en la foto de abajo) si os interesa el tema y de contarme qué os pareció. Yo me alegré finalmente de haber ido sola a la proyección, porque este documental me dejó emocionalmente noqueada.

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PD. Parece ser que ya no se puede ver este documental en la página de Al-Jazeera así que he enlazado la imagen a Youtube, donde se puede ver enterito. Dicen que no hay mal que por bien no venga…

Hasta que la muerte nos vuelva a juntar

Dicen que la magia tiene truco, pero yo no acabo de creérmelo. Cuando llegué a la Royal Film Commission y entré, sin esperármelo, en aquel anfiteatro al aire libre, con unas Untitled-11magníficas vistas al casco viejo de Amán, y con la Ciudadela brillando al fondo, supe que aquella magia era real.

Encontré un sitio privilegiado para ver la película Habibi, parte del Festival de cine Franco-árabe que se celebra todos los años en la capital. Ya había oscurecido y una brisa fresca nos acariciaba el pelo, haciéndonos olvidar el calor que habíamos pasado unas horas antes. Mis ojos se debatían entre las imágenes de la película, los subtítulos a toda velocidad y el telón de fondo. En un momento, durante la proyección, pude divisar, a lo lejos, unos fuegos artificiales mudos. La magia existe. Yo la sentí en mi piel aquella noche de verano.

Habibi es el primer largometraje que se ha rodado en su totalidad en Gaza eimagesn los últimos 15 años. Cuenta la historia del amor imposible entre dos palestinos, cuya tradición les impide estar juntos en su propia tierra.

Lo interesante de esta película no es sólo lo que cuenta sino lo que muestra: la realidad cotidiana de los palestinos que viven en Gaza. La ocupación israelí. Las balas perdidas. El muro de la vergüenza. La represión. El abuso. La desesperanza. El embargo. El rechazo a los americanos. La falta de movilidad incluso en territorio palestino (entre Gaza y Cisjordania). El peso de las normas sociales que se añade al yugo israelí. La discriminación. La resistencia. El fundamentalismo. La traición. La diferencia de género. Hamas. El pic_16sinsentido de la vida. Los sueños rotos.

Qays no tiene derecho a amar a Layla porque no es lo suficientemente bueno para ella. Como le dice al padre cuando va a pedirle la mano de su hija: ¿No tenemos bastante con la ocupación? ¿Tenemos los palestinos que hacernos la existencia aún más difícil? Pero el padre lo echa furioso a la calle. No quiere que un refugiado se case con su hija. Qays no se rinde. Se niega a perder la esperanza de tener un futuro. Todavía no. Y lucha con lo único que le queda: la poesía.

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“La poesía es un arma cargada de futuro”, – decía nuestro Celaya.

Zenne, la honestidad puede matarte

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Un día de verano de 2008, Ahmet Yildiz salió de casa para comprar un helado que nunca se comería. Tenía 26 años cuando aquella bala inesperada le paró el corazón. El novio de Ahmet presenció la escena desde la ventana. Su presunto asesino, su padre, todavía sigue en busca y captura por la policía turca. Ahmet es la primera víctima homosexual de un crimen de honor que recibe tanta atención mediática. La familia nunca reclamó su cuerpo para darle un entierro musulmán digno, lo que confirma su vergüenza y deshonra. A Ahmet se le dio la “oportunidad” de volver a su pueblo para “curarse”, pero él se negó. El cuerpo del joven yace en el cementerio de los sin nombre.

Caner Alper y Mehmet Binay, pareja desde hace 14 años, han dirigido conjuntamente Zenne Dancer, inspirada en la trágica historia de su amigo. La película toca muchos temas espinosos de la sociedad turca contemporánea. Aunque Turquía es el único país musulmán en el que se celebra el Orgullo Gay, la comunidad LGBT[1] del país sigue siendo víctima de abusos y discriminación. Otro ejemplo más de que la legalización de la homosexualidad no se traduce necesariamente en la aceptación por parte del ciudadano de a pie.

En Zenne se explora la difícil decisión de si revelar o no la identidad sexual en una sociedad patriarcal de corte tradicional y las consecuencias que esto conlleva. Asimismo, la película denuncia la violencia y el abuso a la que el ejército turco somete a los hombres homosexuales. En Turquía, todo hombre está obligado a cumplir el servicio militar, excepto si se es gay. Según el reglamento de salud de las Fuerzas Armadas, la homosexualidad es una “desviación psicológica y sexual”. Sin embargo, no basta con declararse gay, hay que aportar pruebas de la orientación sexual de uno. Estas incluyen prácticas tan denigrantes como dejarse hurgar el ano, o tener que aportar fotos o vídeos en los que se distinga claramente la cara y se esté siendo penetrado por otro hombre. Una vez hecha pública la película, un portavoz del Ministerio de Defensa declaró bajo anonimato: “No puedo confirmar que definitivamente no pasa, pero no tenemos la información de que ese tipo de cosas suceden”.

Zenne ha sido galardona con 5 premios en el Antalya Golden Orange Film Festival, el festival cinematográfico más prestigioso de Turquía. Lleva varias semanas en las pantallas turcas y está previsto que durante este año sólo se exhiba en Festivales Internacionales. Mientras llega a nuestros cines (que, en mi caso, no llegará) y antes de poder juzgar lo buena que esta película puede ser, hay que reconocerle el logro de haber iniciado en Turquía el debate sobre un tema todavía tabú: la homosexualidad, y los derechos de la comunidad LGBT; así como la valentía de haber mostrado este tema sin rodeos, presentándolo de una manera directa en relación a las tradiciones y las instituciones de la familia, el estado y el ejército. Y ojalá Zenne marque un punto de inflexión en el cine turco, y los homosexuales empiecen a dejar de ser ridiculizados en papeles secundarios para pasar a desempeñar papeles protagonistas merecedores de respeto.

Trailer de la película (en inglés)


[1] Lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero.