Me gusta… no me gusta…

Me gusta el cosquilleo que produce la incertidumbre de un nuevo destino en la punta de los dedos de los pies. No me gusta no saber si algún día volveré. Me gusta viajar. No me gustan los aeropuertos. Me gustan las raras ocasiones en las que estoy al otro lado. Expectante. Y mis pupilas te buscan ansiosas entre la multitud. No me gusta ser yo la que siempre se va. Me gusta observar como la gente se recibe. Si se abrazan. Si se besan. Si lloran. Si el uno corre en busca del encuentro del otro. Impacientes. No me gusta que me observen. Me gusta emocionarme con los sentimientos ajenos. No me gustan las bienvenidas frías. Las medias sonrisas. Las tristes palmadas en la espalda. Me gusta jugar a adivinar de dónde vienen los recién llegados pasajeros. Si volaron por trabajo. O por placer. O acaso por amor. Me gustan los reencuentros. No me gustan las despedidas. Ni los finales.

Me gusta… no me gusta… tema propuesto por nuestro querido Miguel aquí.

Anuncios

Músicas del mundo: Kinan Azmeh

Odio llegar tarde. No me gusta ni hacer ni que me hagan esperar. Con el cambio de culturas (diría que con el tiempo, pero no sería verdad) he aprendido a ser más paciente con los que llegan tarde. E incluso con los que nunca llegan. He aprendido, sobre todo, a no esperar. Y el camino no ha sido fácil. Sin embargo, todavía no me he acostumbrado a ser yo la que no llega a tiempo (porque, llegar, siempre llego; por lo menos hasta ahora). Sobre todo llegar tarde a una cita con una misma. Lo peor. No obstante, siento que en esta nueva etapa que acabo de comenzar llegaré tarde muchas veces; así que mejor no me esperéis.

Me debo la entrada de “Músicas del mundo” que debería haber publicado ayer. Están siendo unas semanas muy intensas y, para ser sincera, ni siquiera me había dado cuenta de que julio se acababa. Fue agosto quien me lo recordó. Los días pasan a una velocidad vertiginosa y yo, que estoy en baja forma, intento pedalear a su ritmo pero no consigo separarme del pelotón. Mientras tanto, intento empaparme de todas las sensaciones que me rodean.

Echoes from Syria

El Festival de Beiteddine me ofreció la oportunidad de disfrutar en directo de un artista para mí desconocido (Kinan Azmeh, clarinetista sirio) en un impresionante palacio de principios del siglo XIX en las montañas libanesas del Chouf. Del palacio espero poder hablaros en otra ocasión, cuando vuelva a visitarlo con la luz del sol. Mientras tanto, dejo que deis rienda suelta a vuestra imaginación. Cerrad los ojos mientras escucháis el vídeo. Es por la noche. La luna brilla, presumida, detrás del escenario. Vosotros estáis sentados en el patio de un imponente palacio oriental. El grupo de Kinan Azmeh, Ensemble Hewar, se encarga del resto.

“La música es el verdadero lenguaje universal.”
Carl Maria von Weber (1786-1826) Compositor alemán.

Músicas del mundo: el primer viernes de cada mes (o, por lo menos, se intenta).

Próxima estación: el Líbano

Beirut desde el cielo

Beirut desde el cielo

A veces pienso en lo cansada que estoy de pasarme la vida de aquí para allá. En cuánto me gustaría dejar las maletas en algún sitio (donde sea) para no volverlas a hacer. En sacar mis libros de las cajas donde llevan años guardados y ponerlos en una estantería de madera vieja que me recuerde los que no leí y los que nunca tuve tiempo de releer. Pienso en cómo me gustaría poder tener toda mi ropa colgada, sin restricciones de peso. En lo que a veces echo de menos vestirme como me gusta, y no como me imponen las normas sociales.

A veces pienso en lo que me aburren las conversaciones por primera vez. Responder a las mismas preguntas una y otra vez. Quedarme en lo superficial. Pienso en lo bonito que sería poder marcar un número de teléfono de un alma amiga y salir a tomar café. O limonada con menta. O hasta una cerveza. Para charlar sobre el olor a mar o el sabor del viento. O para airear nuestros pensamientos en el balcón. Estarse (sí, estarse, que sentirme ya lo hago a menudo) cerca de las personas a las que amo.

A veces.

Sólo a veces.

Beirut desde mi balcón

Beirut desde mi balcón

El resto del tiempo pienso en cuánto me gusta viajar y descubrir sitios nuevos. Sueño con cuál será mi próximo destino. Cómo será la gente allí. Si me gustará la comida del lugar. Si habrá parques. Si el trabajo me dejará tiempo para pasear. Y para leer. Y para poder escuchar lo que pienso. Si tendré una casa luminosa y una buena conexión a internet. Si habrá un lugar para mí entre tanta gente. Y entonces abro mucho los ojos mientras descubro mi barrio por primera vez. E intento acostumbrarme al ruido de las calles. Y al calor de por las noches. Y me despierto muriéndome de ganas por explorar los miles de universos que este país me ofrece; y por emprender el camino hacia el desaprendizaje. Una vez más.

Muzunga en la niebla

GorilaCuando un gorila te sostiene la mirada durante dos segundos y medio, es fácil rendirse a sus encantos y entender por qué Dian Fossey eligió pasar su vida estudiando el comportamiento de los gorilas en su hábitat natural; 18 años en total, hasta que fue asesinada en su propia casa, en las montañas Virunga (Ruanda), en circunstancias aún hoy desconocidas. Supongo que la mayoría habréis visto la película “Gorilas en la niebla”, por lo que yo sólo puedo recomendaros el libro, del mismo título. Lo leí en mis años universitarios y me hubiera gustado releerlo antes de ir al Parque Nacional Virunga; pero no pudo ser. Ameno y apasionante a partes iguales. O al menos así lo recuerdo yo.

Seguramente los gorilas que Dian Fossey estudió todavía no estaban acostumbrados a los humanos por aquel entonces, por lo que mirarlos a los ojos no era nada aconsejable. Hoy día la familia Susa está tan acostumbrada a sus primos Parque Nacional Virungaque hasta pasan por tu lado sin inmutarse. Cuando te dedican una mirada tan dulce como indiferente, dan ganas de acariciarlos, y hasta de ir en busca de un abrazo. La tentación de no ponerse a jugar con los más pequeños es casi insoportable. La hora cronometrada que se pasa junto a ellos es fascinante, aunque he de reconocer que no me hubiera importado ver un poco más de acción por su parte. Yo qué sé. Un salto mortal o un másdifíciltodavía.

En cualquier caso, tres horas de marcha por caminos empantanados y, a veces, hasta inexistentes, a través de bosques de bambú y cardos asesinos bien merecían un premio. El mismo que desde aquí comparto con vosotros. Espero que disfrutéis la visita tanto como lo hice yo.

Músicas del mundo: Kabul dreams

"Esperamos que Eric Clapton venga a tocar en Afganistán."

“Esperamos que Eric Clapton venga a tocar a Afganistán.” Kabul dreams

Kabul dreams está considerado el primer grupo de rock surgido en Afganistán después de la caída del régimen talibán. Pertenecen a una nueva generación, la de Sosan Firooz, primera rapera afgana; una generación crecida en el exilio que ha vuelto con ganas de contribuir a la reconstrucción del país. Una generación que narra la tragedia del pasado y la esperanza del futuro a través de la música y el arte, prohibidos durante el régimen talibán.

La publicación de su primer álbum, Plastic words (“palabras de plástico”),  es un resumen de todo lo ocurrido en el país desde 2002. Cada miembro de la banda pertenece a una etnia diferente, una casualidad que utilizan como algo simbólico para promover la idea de un Afganistán unido donde todos los grupos étnicos viven en harmonía (el himno nacional afgano menciona 14 grupos).

Han sido criticados por cantar en inglés y por cantar rock. Pero les da igual porque están haciendo lo que les gusta. Aunque sea a tiempo parcial porque todavía su música no les da de comer. En el 2011 organizaron un concierto en la calle principal de Kabul, la capital del país, que pilló a sus habitantes por sorpresa y les dio algo de publicidad. Los hay que dicen que su modesto éxito se acabará con la retirada de las tropas extranjeras en el 2014. Pero ellos dicen que exageran, que el Afganistán moderno está formado por jóvenes educados que saben diferenciar al verdadero enemigo de aquél que pretende traer cambios positivos en sus vidas.

No son mi estilo, pero tienen todo mi respeto por atreverse con lo diferente en un país que necesita que las nuevas generaciones rompan con el pasado y trabajen juntas por un futuro mejor.

“La música es el verdadero lenguaje universal.”
Carl Maria von Weber (1786-1826) Compositor alemán.

Músicas del mundo: el primer viernes de cada mes.

PD. ¡Por fin me han dado el visado! La semana que viene estaré en Paris con la formación (y si me da tiempo dejaré alguna entrada programada) y la siguiente ya os escribiré desde mi nuevo destino:¡Beirut!

Alison Bechdel: la tragicomedia de su vida

funhome3“Fun home cuenta la historia de cómo mi padre, que vivió ocultando su homosexualidad, se suicida unos meses después de que yo saliera del armario y les dijera a mis padres que era lesbiana.” – Alison Bechdel

Así describió la autora su primera novela gráfica, Fun home: una familia tragicómica, publicada en 2006, en la conferencia anual Paumanoken de la Universidad de Long Island. Un resumen tristemente simplificado e injusto. Porque aunque la historia cuenta la muerte de su padre (¿realmente fue un suicidio?), que era homosexual, y la salida del armario de la autora; esto es sólo un detalle más de una autobiografía que narra la historia de una familia compleja donde las dinámicas padre-hija-madre-hija-marido-mujer se ven fuertemente marcadas por la doble vida del padre (consecuencia directa de la renuncia de su orientación sexual).

- Necesitas un collar de perlas. - ¡Ni hablar! - ¿De qué tienes miedo? ¿De estar guapa? ¡Póntelo! ¡Maldita sea! -¡Déjame en paz!

– Necesitas un collar de perlas.
– ¡Ni hablar!
– ¿De qué tienes miedo? ¿De estar guapa? ¡Póntelo! ¡Maldita sea!
-¡Déjame en paz!

Y la frustración de la madre (que murió en mayo de este año).

Puede que le gustara el poema porque su juxtaposición de la catástrofe con un interior de felpa resume la vida con mi padre en pocas palabras. - La muerte de papa no fue una nueva catástrofe sino una vieja que se fue desencadenando poco a poco durante mucho tiempo.

Puede que le gustara el poema porque la juxtaposición que muestra entre la catástrofe y un interior de felpa resume la vida con mi padre en pocas palabras.
– La muerte de papá no fue una nueva catástrofe sino una vieja que se fue desencadenando poco a poco durante mucho tiempo.

La frialdad de ambos progenitores hacia sus hijos, el padre porque nunca quiso tenerlos y la madre porque quizás esté transfiriendo a sus hijos los sentimientos que siente hacia su marido.

Mi madre debió bañarme cientos de veces, pero es a mi padre aclarándome con la taza púrpura de metal a quien recuerdo mejor.
El calor del agua mientras resbalaba por mi piel.
El repentino frío insoportable de su… ¿Fue un buen padre? Quiero pensar que sí.

La falta de cariño que empaña los cristales del hogar.

fun_homeTemas que volverán a aparecer en su segunda novela gráfica, ¿Eres mi madre?, publicada en 2012, donde se centra en la relación con su madre.

Cuando mi madre dejó de darme un beso de buenas noches de repente, me sentí como si me hubiera abofeteado. -Buenas noches. Pero yo era estoica. Y me negué a reaccionar.  - Buenas noches. Si siete años era ser demasiado mayor, yo lo era.

Cuando mi madre dejó de darme un beso de buenas noches de repente, me sentí como si me hubiera abofeteado.
-Buenas noches.
Pero yo era estoica. Y me negué a reaccionar.
– Buenas noches.
Si siete años era ser demasiado mayor, yo lo era.

La necesidad de sentirse aceptada.

- No entiendo por qué estás siempre tan pálida. Parece que estás enferma. A los ocho anos, empecé a robarle a mamá su colorete.

– No entiendo por qué estás siempre tan pálida. Parece que estás enferma.
A los ocho años, empecé a robarle a mamá su colorete.

Y lo difícil que fue escribir su primera novela.

... Mi miedo a que mi madre encontrara estas memorias sobre ella "enfadadas". Otra dificultad añadida fue el hecho de que la historia entre mi madre y yo se iba descubriendo conforme las escribía. - ¿Viste el articulo del hijo de Mendelsohn sobre Memoria en el The New Yorker? - Mmm... no. - Está bien. ¿No fue ese quien te quitó aquel premio? - Mmm... sí.

… Mi miedo a que mi madre encontrara estas memorias sobre ella “enfadadas”. Otra dificultad añadida fue el hecho de que la historia entre mi madre y yo se iba revelando conforme la escribía.
– ¿Viste el artículo del hijo de Mendelsohn sobre Memoria en el New Yorker?
– Mmm… no.
– Está bien. ¿No fue ése quien te quitó aquel premio?
– Mmm… sí.

Dos novelas estrechamente relacionadas entre sí, escritas con ingenio y sarcasmo, que pueden leerse por separado y en cualquier orden. De un tirón, o saborearlas despacio. ¡Quién me iba a decir a mí cuando era una adolescente idiota que menospreciaba los cómics, que me iba a hacer fan de las novelas gráficas, y que iba a encontrar buena literatura en ellas!

Y me niego a dejar marchar ese último, tenue vínculo.

Y me niego a dejar marchar ese último, ligero vínculo.

PD. Traducción libre de una servidora.

La danza de los héroes

La música siempre ha jugado un papel muy importante en la vida social, económica y civil de Ruanda. Todos los hitos en la vida de una persona se celebran con canciones y danzas tradicionales: nacimientos, Danza Intorebautismos tradicionales (guterekera), aniversarios, bodas, lanzamientos de nuevos proyectos, fiestas políticas e incluso para dar la bienvenida a visitantes importantes. La música ruandesa se distingue del resto de la música africana por tener un ritmo 5/8 (los entendidos en música que nos lo expliquen, por favor; que a mí me han dejado igual que estaba). Mientras los bailarines bailan, los miembros del coro dan palmas para hacer de metrónomo o estimularlos. La danza es, pues, una celebración comunitaria.

La variedad en danzas y músicas corresponde a la variedad de actos épicos que conmemoran méritos y actos de valentía. Intore significa “danza de lo héroes” o “los escogidos” y, antiguamente, la solían realizar los guerreros ante la Corte Real para celebrar su victoria en una batalla. Los guerreros, con peluca hecha de cabellos de hierba y espadas, bailaban de un lado a otro al ritmo de los tambores “ingoma“. Normalmente estos bailes de celebración incluyen una orquesta compuesta únicamente de tambores (entre siete y nueve). A menudo, las canciones tradicionales que acompañaban a estas danzas tenían una letra en clave de humor e iban acompañadas de un instrumento de ocho cuerdas llamado lulunga.

Yo tuve la suerte de ver la Danza Intore en Musanze, mientras esperaba que se organizaran los grupos para ir a ver los gorilas. Aunque no deja de ser un espectáculo turístico (parece ser que los “auténticos” saltan más alto y hasta con el tambor en la mano), yo lo disfruté igualmente.