Archivo de la categoría: Ocio y cultura

Clichés Beirut 1990

Mi madre se piensa que trabajo en una trinchera y que todos los días me juego la vida. Es lo que les pasa a las madres que no entienden en qué demonios trabajan sus hijos y se montan películas en su cabeza para hacer su trabajo de madre todavía más difícil. Hay otras madres que no tienen ningún reparo en mandar no a uno, sino a dos, de sus hijos a la guerra. No seré yo la que ponga en duda la capacidad de ser madre de nadie. Bien podría haber sido una estratagema para deshacerse de su descendencia.

Cliches Beyrouth 1990

Personalmente, Bruno y Sylvain me parecieron bastante insoportables. Dos adolescentes malcriados que deciden, allá por los años 90, irse al Líbano, en plena guerra civil, para ayudar. Me recordaron a alguien a quien oí decir una vez que siempre había soñado ir a África para erradicar la pobreza del mundo. Hay gente que debería estar condenada de por vida a quedarse en su salón comiendo palomitas y viendo El rey león. Serían mucho más útiles a la humanidad.

ClicheBeyrouth-6_original_big

Los dos hermanos, no sólo tienen el consentimiento paterno para ofrecer sus, sin duda invaluables, servicios en un país en guerra, sino que también disfrutan del beneplácito de la tía que trabaja con la Cruz Roja libanesa. Para que luego hablen de familias disfuncionales. Y lo peor de todo es que, casi quince años más tarde, deciden escribir una novela gráfica y jactarse de su aventura. Y te cuentan cómo no llamaron a sus padres durante toda su estancia en el Líbano, cómo se aventuraron en zonas de conflicto, cómo celebraban los obuses que les pasaban por encima y cómo no entendían que nadie aceptara sus servicios. Como si la guerra fuera un juego y ellos dos héroes inmortales que están por encima de los horrores que ésta conlleva.

cliches-beyrouth-1990-ricard-ricard-gaultier-L-vMppiy

Las únicas viñetas que disfruté fueron las del principio del tercer capítulo en las que un sacerdote les pone los puntos sobre las íes. Traduzco parte del diálogo:

– ¡Aquí tenemos a los dos franceses que vienen al Líbano para ayudar! ¿Qué sabéis hacer? ¿De qué favor vuestra misericordia nos dará limosna?

– ¿Y por qué no decir más bien que habéis venido aquí para pagaros un escalofrío barato?

– Claro que sí, habéis venido para poder haceros los valientes cuando volváis a casa. ¡Para poder decir que habéis visto la guerra! ¿No?

[…]

– ¡Venga, marchaos! Aquí hay gente que consagra toda su vida a los demás durante todo el año y sin pensar en ellos mismos. No tenemos tiempo para perder con vosotros.

– Nos molestáis. No nos hacéis ningún favor. ¡Volved a Francia! ¡Aquí no tenéis nada que hacer!

Y alguno, como yo durante una milésima de segundo, pensará que esta conversación les abrió los ojos. Pero no. Se marchan con un “¿pero quién es este facha?” Y cierran la novela gráfica (casi cien páginas más adelante) con la despedida de la tía que les asegura que con sólo su presencia ya han hecho bastante. Que su visita ha ayudado a mucha gente a darse cuenta que el mundo exterior no olvida al Líbano. Ellos se marchan con la sensación de haber sido útiles. Y, orgullosos, escriben su aventura una vez adultos para darle de comer a su ego. Su tía, que les debe querer mucho, les cierra la novela con una carta que bien podría servir de recomendación al premio Nobel de la Paz.

cliches-beyrouth-1990-ricard-ricard-gaultier-L-BWQWc9

Una verdadera lástima que no haya más Sylvaines y Brunos en el mundo.

De verdad que sí.

PD. Gracias Javier por haber pensado en mí para el Premio Liebster. Lo acepto con mucho gusto pero por desgracia no podré seguir la cadena. Este trabajo no me deja tiempo para los placeres terrenales (ni de ninguna otra clase, la verdad).

Músicas del mundo: Fode Baro

Permitidme que sueñe un rato. Aquí, en mi balcón. Antes de irme a la cama. Entre el zumbido del generador, el rugido de motores rabiosos, las conversaciones a gritos del vendedor de periódicos cuatro pisos más abajo y el canon de bocinas desafinadas. Se agradece que hoy no haya fuegos artificiales. Ni petardos. Hay días que estoy tan cansada que no tengo paciencia para tanta contaminación sonora. Hay días en que tengo mis instintos asesinos a flor de piel. Son esos días en los que aprovecho para imaginarme Michael Douglas en la película “Un día de furia” y sonreír para mis adentros.

No voy a tardar en irme a la cama. Las semanas de trabajo aquí son intensas. Se confunden las unas con las otras. Día y noche. Interminables. No acabo de acostumbrarme a que pasen los días sin vivirlos. A que las noches sean tan cortas. A no poder dominar mis sueños cuando duermo. A despertarme antes de que suene el despertador. A que todos los días sean iguales. Aunque distintos.

Me muero de sueño. Por eso quiero, antes de dormirme, soñar durante cuatro minutos y treinta y cuatro segundos. Estoy en Laï bailando souk, entre Gala y Gala, la cerveza del lugar, en la única discoteca del pueblo: El Abrevadero (nombre que me sigue divirtiendo tanto como la primera vez que lo escuché); donde los baños no tienen ni váter ni puertas. Mis amigos chadianos me regañan cariñosamente porque dicen que bailo mucho. Que hay que hacer una pausa entre canción  y canción. Cada dos como mucho. Para descansar. Porque es lo que hace todo el mundo. Pero yo no quiero hacer lo que todo el mundo. Yo no quiero parar. Quiero bailar toda la noche…

… Y no, no me siento nostálgica. No tengo tiempo.

“La música es el verdadero lenguaje universal.”
Carl Maria von Weber (1786-1826) Compositor alemán.

Músicas del mundo: el primer viernes de cada mes.

PD. Gracias a Libelia, Danny Brown y a Rosa por nominarme al Liebster Award.  Lo acepto con gusto pero no podré seguir la cadena por falta de tiempo…

Músicas del mundo: Yasmin Levy

Odiar es fácil. Sólo hay que deshumanizar al enemigo. Cosificarlo. Generalizarlo. Diluirlo entre la multitud. Anularlo.  Ponerle una etiqueta. Por ejemplo: israelí. Y de golpe me viene a la mente un ciudadano de un estado que se declara judío pero que no sigue los principios de la religión judía. Un estado que se ríe del derecho internacional y las resoluciones de Naciones Unidas mientras aniquila al pueblo palestino. Un estado armado hasta los dientes con armas nucleares. Un estado que utilizó fósforo blanco en 2009 durante la “Operación Plomo Fundido” en Gaza. Un estado que, hace unos meses, le compró a Alemania un submarino capaz de portar armas nucleares. Un estado agresivo que se dedica a hacer cortes de mangas al resto de la comunidad internacional mientras se cubre detrás de las espaldas de Estados Unidos.

Odiar es fácil. Sólo hay que identificar a la persona con su gobierno. Con su país. Con su religión. Y olvidar que los estados están hechos de individuos. Entidades independientes que no representan el país que les vio nacer. Sólo hay que reconocer que entre tanta destrucción también existe algo de esperanza. A veces, no hace falta ni aguzar la vista para verlo. Sólo hay que saber mirar. Y descubriremos, con agrado, que hasta Israel tiene cosas positivas que ofrecer. Yasmin Levy, es una prueba de ello.

“La música es el verdadero lenguaje universal.”
Carl Maria von Weber (1786-1826) Compositor alemán.

Músicas del mundo: el primer viernes de cada mes.

Músicas del mundo: Kinan Azmeh

Odio llegar tarde. No me gusta ni hacer ni que me hagan esperar. Con el cambio de culturas (diría que con el tiempo, pero no sería verdad) he aprendido a ser más paciente con los que llegan tarde. E incluso con los que nunca llegan. He aprendido, sobre todo, a no esperar. Y el camino no ha sido fácil. Sin embargo, todavía no me he acostumbrado a ser yo la que no llega a tiempo (porque, llegar, siempre llego; por lo menos hasta ahora). Sobre todo llegar tarde a una cita con una misma. Lo peor. No obstante, siento que en esta nueva etapa que acabo de comenzar llegaré tarde muchas veces; así que mejor no me esperéis.

Me debo la entrada de “Músicas del mundo” que debería haber publicado ayer. Están siendo unas semanas muy intensas y, para ser sincera, ni siquiera me había dado cuenta de que julio se acababa. Fue agosto quien me lo recordó. Los días pasan a una velocidad vertiginosa y yo, que estoy en baja forma, intento pedalear a su ritmo pero no consigo separarme del pelotón. Mientras tanto, intento empaparme de todas las sensaciones que me rodean.

Echoes from Syria

El Festival de Beiteddine me ofreció la oportunidad de disfrutar en directo de un artista para mí desconocido (Kinan Azmeh, clarinetista sirio) en un impresionante palacio de principios del siglo XIX en las montañas libanesas del Chouf. Del palacio espero poder hablaros en otra ocasión, cuando vuelva a visitarlo con la luz del sol. Mientras tanto, dejo que deis rienda suelta a vuestra imaginación. Cerrad los ojos mientras escucháis el vídeo. Es por la noche. La luna brilla, presumida, detrás del escenario. Vosotros estáis sentados en el patio de un imponente palacio oriental. El grupo de Kinan Azmeh, Ensemble Hewar, se encarga del resto.

“La música es el verdadero lenguaje universal.”
Carl Maria von Weber (1786-1826) Compositor alemán.

Músicas del mundo: el primer viernes de cada mes (o, por lo menos, se intenta).

Músicas del mundo: Kabul dreams

"Esperamos que Eric Clapton venga a tocar en Afganistán."

“Esperamos que Eric Clapton venga a tocar a Afganistán.” Kabul dreams

Kabul dreams está considerado el primer grupo de rock surgido en Afganistán después de la caída del régimen talibán. Pertenecen a una nueva generación, la de Sosan Firooz, primera rapera afgana; una generación crecida en el exilio que ha vuelto con ganas de contribuir a la reconstrucción del país. Una generación que narra la tragedia del pasado y la esperanza del futuro a través de la música y el arte, prohibidos durante el régimen talibán.

La publicación de su primer álbum, Plastic words (“palabras de plástico”),  es un resumen de todo lo ocurrido en el país desde 2002. Cada miembro de la banda pertenece a una etnia diferente, una casualidad que utilizan como algo simbólico para promover la idea de un Afganistán unido donde todos los grupos étnicos viven en harmonía (el himno nacional afgano menciona 14 grupos).

Han sido criticados por cantar en inglés y por cantar rock. Pero les da igual porque están haciendo lo que les gusta. Aunque sea a tiempo parcial porque todavía su música no les da de comer. En el 2011 organizaron un concierto en la calle principal de Kabul, la capital del país, que pilló a sus habitantes por sorpresa y les dio algo de publicidad. Los hay que dicen que su modesto éxito se acabará con la retirada de las tropas extranjeras en el 2014. Pero ellos dicen que exageran, que el Afganistán moderno está formado por jóvenes educados que saben diferenciar al verdadero enemigo de aquél que pretende traer cambios positivos en sus vidas.

No son mi estilo, pero tienen todo mi respeto por atreverse con lo diferente en un país que necesita que las nuevas generaciones rompan con el pasado y trabajen juntas por un futuro mejor.

“La música es el verdadero lenguaje universal.”
Carl Maria von Weber (1786-1826) Compositor alemán.

Músicas del mundo: el primer viernes de cada mes.

PD. ¡Por fin me han dado el visado! La semana que viene estaré en Paris con la formación (y si me da tiempo dejaré alguna entrada programada) y la siguiente ya os escribiré desde mi nuevo destino:¡Beirut!

Alison Bechdel: la tragicomedia de su vida

funhome3“Fun home cuenta la historia de cómo mi padre, que vivió ocultando su homosexualidad, se suicida unos meses después de que yo saliera del armario y les dijera a mis padres que era lesbiana.” – Alison Bechdel

Así describió la autora su primera novela gráfica, Fun home: una familia tragicómica, publicada en 2006, en la conferencia anual Paumanoken de la Universidad de Long Island. Un resumen tristemente simplificado e injusto. Porque aunque la historia cuenta la muerte de su padre (¿realmente fue un suicidio?), que era homosexual, y la salida del armario de la autora; esto es sólo un detalle más de una autobiografía que narra la historia de una familia compleja donde las dinámicas padre-hija-madre-hija-marido-mujer se ven fuertemente marcadas por la doble vida del padre (consecuencia directa de la renuncia de su orientación sexual).

- Necesitas un collar de perlas. - ¡Ni hablar! - ¿De qué tienes miedo? ¿De estar guapa? ¡Póntelo! ¡Maldita sea! -¡Déjame en paz!

– Necesitas un collar de perlas.
– ¡Ni hablar!
– ¿De qué tienes miedo? ¿De estar guapa? ¡Póntelo! ¡Maldita sea!
-¡Déjame en paz!

Y la frustración de la madre (que murió en mayo de este año).

Puede que le gustara el poema porque su juxtaposición de la catástrofe con un interior de felpa resume la vida con mi padre en pocas palabras. - La muerte de papa no fue una nueva catástrofe sino una vieja que se fue desencadenando poco a poco durante mucho tiempo.

Puede que le gustara el poema porque la juxtaposición que muestra entre la catástrofe y un interior de felpa resume la vida con mi padre en pocas palabras.
– La muerte de papá no fue una nueva catástrofe sino una vieja que se fue desencadenando poco a poco durante mucho tiempo.

La frialdad de ambos progenitores hacia sus hijos, el padre porque nunca quiso tenerlos y la madre porque quizás esté transfiriendo a sus hijos los sentimientos que siente hacia su marido.

Mi madre debió bañarme cientos de veces, pero es a mi padre aclarándome con la taza púrpura de metal a quien recuerdo mejor.
El calor del agua mientras resbalaba por mi piel.
El repentino frío insoportable de su… ¿Fue un buen padre? Quiero pensar que sí.

La falta de cariño que empaña los cristales del hogar.

fun_homeTemas que volverán a aparecer en su segunda novela gráfica, ¿Eres mi madre?, publicada en 2012, donde se centra en la relación con su madre.

Cuando mi madre dejó de darme un beso de buenas noches de repente, me sentí como si me hubiera abofeteado. -Buenas noches. Pero yo era estoica. Y me negué a reaccionar.  - Buenas noches. Si siete años era ser demasiado mayor, yo lo era.

Cuando mi madre dejó de darme un beso de buenas noches de repente, me sentí como si me hubiera abofeteado.
-Buenas noches.
Pero yo era estoica. Y me negué a reaccionar.
– Buenas noches.
Si siete años era ser demasiado mayor, yo lo era.

La necesidad de sentirse aceptada.

- No entiendo por qué estás siempre tan pálida. Parece que estás enferma. A los ocho anos, empecé a robarle a mamá su colorete.

– No entiendo por qué estás siempre tan pálida. Parece que estás enferma.
A los ocho años, empecé a robarle a mamá su colorete.

Y lo difícil que fue escribir su primera novela.

... Mi miedo a que mi madre encontrara estas memorias sobre ella "enfadadas". Otra dificultad añadida fue el hecho de que la historia entre mi madre y yo se iba descubriendo conforme las escribía. - ¿Viste el articulo del hijo de Mendelsohn sobre Memoria en el The New Yorker? - Mmm... no. - Está bien. ¿No fue ese quien te quitó aquel premio? - Mmm... sí.

… Mi miedo a que mi madre encontrara estas memorias sobre ella “enfadadas”. Otra dificultad añadida fue el hecho de que la historia entre mi madre y yo se iba revelando conforme la escribía.
– ¿Viste el artículo del hijo de Mendelsohn sobre Memoria en el New Yorker?
– Mmm… no.
– Está bien. ¿No fue ése quien te quitó aquel premio?
– Mmm… sí.

Dos novelas estrechamente relacionadas entre sí, escritas con ingenio y sarcasmo, que pueden leerse por separado y en cualquier orden. De un tirón, o saborearlas despacio. ¡Quién me iba a decir a mí cuando era una adolescente idiota que menospreciaba los cómics, que me iba a hacer fan de las novelas gráficas, y que iba a encontrar buena literatura en ellas!

Y me niego a dejar marchar ese último, tenue vínculo.

Y me niego a dejar marchar ese último, ligero vínculo.

PD. Traducción libre de una servidora.

Músicas del mundo: Malick Pathé Sow y Bao Sissoko (Senegal)

Malick Pathé Sow (cantante) y Bao Sissoko (kora) se han unido para crear un magnífico álbum desde la diáspora.

“La música es el verdadero lenguaje universal.”
Carl Maria von Weber (1786-1826) Compositor alemán.

Músicas del mundo: el primer viernes de cada mes.

PS. El miércoles tuve la suerte de que me ofrecieran un trabajo así que estoy de papeleos y con la lengua fuera, gestionando visado y demás, porque me marcho el martes por la noche. Espero poder escribir en algún momento las dos entradas que me quedan sobre Ruanda y pido disculpas por no haber contestado a vuestros comentarios. Dejo en el aire dónde será mi próximo destino, por eso de la intriga y dolor de barriga, aunque se aceptan apuestas…