Los bicinventores

No te dejes engañar por las calles asfaltadas de Kigali. Ni por su aspecto impoluto. Ni por sus jardines perfectamente podados. Ni por sus modernos edificios. Ni mucho menos por las mansiones que se adivinan a través de las puertas entornadas que se cierran perezosas, después de dar a luz coches recién salidos de un anuncio televisivo. Ruanda es un país pobre. Y su capital también. Sólo hay que pasearse por las calles adecuadas. Aquéllas que siguen vestidas de tierra y heridas de lluvia. La desigualdad social hace daño al corazón, como todas las desigualdades en cualquier parte del mundo.

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Comprarse un vehículo o una simple bicicleta no está al alcance del ruandés medio. Por eso hay que hacer uso de la imaginación y los recursos que se tienen a mano para salir adelante. La bicicleta de madera es una de esas creaciones maravillosas fruto de la necesidad. Diseñada para desplazar productos pesados, como patatas, judías (¿os he contado ya que me pasé más de tres meses comiendo arroz y judías todos los días? Creo que sigo traumatizada), maderas o granos de café, es también una de las muchas atracciones turísticas del país. A mí me encantaba encontrármelas cuando iba al volante, camino de descubrir otro trocito de Ruanda. No pude evitar la tentación de parar un día el coche, aprovechando que llevaba “pone-cintas” al lado, cosa excepcional, para pedirle que le robara una foto a este niño que posó gustoso, pensando que le daríamos una propina después. ¡Ay, qué mal sabe crear expectativas! ¡Y qué guapo sales en la foto!

Bicicleta de madera Ruanda

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28 pensamientos en “Los bicinventores

  1. Dessjuest

    Pues hiciste bien en hacer esta entrada porque con las otras la idea que tenía del asunto es justo esa, “pues no tiene mala pinta el país, casi parecen pueblos y calles del primer mundo”.

    Qué guapa eres coño, cada día más.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      El pais es precioso para hacer turismo. Muy limpio y cuidado, y tambien muy caro. Pero lo de la mala pinta depende de por donde te pasees.
      Tu si que eres guapo, leche!

      Responder
      1. Dessjuest

        Pues no pensaba yo que era caro eso, ¿ejemplos de productos que se vendan en Spain is the most puto amo in corruptelas?.

        PD: Tú más, si túuuuuu

        Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Ruanda esta lleno de sorpresas. Quien sabe! Igual algun dia podemos ir a verlo juntas…
      Te quiero miles, linda.

      Responder
  2. Josep

    No es ahí donde se reúnen los líderes del G20…? Ah no, calla, que no es ahí, claro es que les pilla lejos a los muy… Cuanta hipocresía queda aún en cada esquina…!

    Gracias por ilustrarnos con un trocito de la realidad absoluta. Besos para allí a lo lejos.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      La verdad es que poco importa donde se reunan los del G20 porque sus reuniones siempre quedaran en papel mojado…
      Gracias a ti por leerme.
      Besos de me paso la vida de aqui para alla.

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  3. Bypils

    La realidad…y su bici de madera.
    Increíble la respuesta del ser humano y además, sonriendo.
    Estas cosas van bien para poner ” todo” en su sitio.
    Vale, cambio de crujiente a aterciopelado , así que de boa constrictor paso a abrazos con cosquillas.:-)

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Yo no dejo de sorprenderme con el ingenio de la mente humana, ya sea por necesidad o curiosidad. Siempre me produce admiracion descubrir como la gente se las ingenia para cubrir una falta.
      Aceptamos barco como animal de companyia 🙂
      Abrazos con olor a mar.

      Responder
  4. Nergal

    Todo es una cuestion de saber emplear los recursos que se tienen. Dicen que la escasez agudiza el ingenio. Te dejo otros modelos de bicicletas


    Besos

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Me encantan! Gracias por compartirlas. No se si mi mente seria capaz de crear algo asi, con o sin necesidad… Envidia pura.
      Mas besos

      Responder
  5. joaquinsarabia

    Este post es de los que sirven para que uno aprenda cosas importantes.
    Yo he conocido más un país pobre de África como Ruanda.
    Gracias.
    Saludos paisana 🙂 .

    Responder
  6. Una cabeza sembrada

    Una entrada que pone las cosas en su sitio, por si se nos olvida la cruda realidad. No todo son historias bonitas, que tres meses comiendo arroz y judías son muchos días.¡Qué bonito contado y menudo historión que habrá detrás del chico de la bici! Besicos enormes

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Ay, no me recuerdes lo del arroz y las judias! Nunca le he dicho a mi madre lo que quiero o no quiero de comer pero cuando estaba a punto de volver le tuve que pedir que no queria ver ni el arroz ni las judias ni en pintura jaja.
      Un abrazo cruje-huesitos

      Responder
  7. Nieves

    Perdona mi impertinencia pero si no te lo pregunto rebiento… ¿Porque no le diste una propinilla?
    La bici es muy ingeniosa! 🙂
    Saludos de una recien llegada!

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Bienvenida de vuelta, Nieves! De impertinente, nada! Eso si, como mi respuesta seria muy larga, te he dedicado una entrada. La publicare el domingo. Ya me diras que te parece y si estas (o no) de acuerdo conmigo.
      Muchos besos infernales!

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  8. Pingback: ¿Propinilla? No, gracias | La puerta entornada

  9. libelia

    Como han dicho más arriba, combatiendo la pobreza con imaginación. Siempre me sorprende como afrontan los africanos sus penurias con música y sonrisas. Es bueno conocer estas realidades para poder relativizar nuestras crisis.
    Una entrada genial, como siempre. Las fotos son un fantántisco fotorreportaje.
    Abrazo enorme, Amiga viajera.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Es bueno relativizar pero yo siempre he dicho que el que mi problema sea mas grande que el de mi vecino no le quita importancia al de mi vecino 😉
      Un abrazo cruje-huesitos, poeta! (o prefieres “poetisa”?)

      Responder
      1. libelia

        Sí, en eso tienes razón. Yo pienso igual, cuando se trata de los demás, cuando se trata de mí procuro no lamentarme tanto aunque reconozco que no lo consigo siempre.
        Me gusta más poeta, es más corto (en el lenguaje siempre hay que buscar decir lo máximo con el mínimo de palabras o de letras), y no es necesario que se sepa si soy hombre o mujer, ¿no crees?. Además acaba en A. 🙂
        Desde aquí abrazo de oso pardo (estamos en verano y el oso polar igual te da demasiado calor), amiga viajera!!!

        Responder

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