La casa de los horrores

Mi primera visita a Auschwitz me dejó emocionalmente noqueada durante al menos una semana. Aunque, pensándolo bien, no fue Auschwitz, sino Birkenau (también conocido como Auschwitz II) lo que realmente me desestabilizó. Me impresionó mucho ver los hornos, las montañas de zapatos y otros objetos personales de las víctimas. Sin embargo, asomarme a las cuadras (aquello no podían ser habitaciones) donde dormían los presos, hacinados, y entrar en la misma sala donde los metían engañados para gasearlos, me produjo un efecto aterrador. Levantar la vista y ver los agujeros que me observaban discretos, agujeros que casi podían pasar desapercibidos si no se sabía que estaban allí, me produjo vértigo.

Volvería al año siguiente, para acompañar a mi pareja de por aquel entonces, a quien ni Auschwitz ni Birkenau le parecieron tan horribles como yo me había empeñado en describir. Yo volví a encontrar ambos campos de concentración espeluznantes, aunque la segunda vez el bajón no me duró más que unas horas porque iba preparada mentalmente. Después de esta experiencia, me sentía un poco aprensiva ante la idea de visitar el Centro para la Memoria del Genocidio en Kigali. No había duda de que quería ir a verlo, pero tenía miedo de cómo mi cuerpo y mi mente iban a reaccionar. Al final decidí que lo mejor era quitármelo de encima cuanto antes.

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Para mi sorpresa, visitar este centro no sería tan traumático como lo fueron Auschwitz y Birkenau en su día. Replicando un museo, la visita transcurre a través tres salas semicirculares a media luz que cuentan el antes, el durante y el después del genocidio. Las tres salas convergen en otra sala circular donde pueden verse varias esculturas de madera y muy estilizadas que exaltan la vida entre hutus y tutsis antes de la barbarie. A lo largo del recorrido pueden verse fotos de las masacres y vídeos de supervivientes que testimonian los horrores que se vivieron durante aquellos cien días de infierno. También hay historias de hutus moderados que se jugaron la vida para salvar las de sus vecinos tutsis.

Sula Karuhimbi

 

Sula Karuhimbi, viuda de 62 años en el momento de los hechos y curandera tradicional de Gitarama, escondió y protegió a 17 tutsis en su propia casa y les dio de comer de su cosecha. Sula hizo uso de su reputación de estar poseída por los malos espíritus para asustar a la milicia interhamwe y conseguir que se alejaran de su casa. “Les dije: si queréis morir, entrad en mi casa para que os traguen los malos espíritus”.

 

Al final hay una sala donde pueden verse las fotos de algunas de las víctimas. Sin embargo, a diferencia de Auschwitz (mi única referencia en este tema), donde se muestran fotos de prisioneros completamente demacrados, el Centro para la Memoria del Genocidio muestra fotos de familia, fotos pertenecientes a un pasado en el que las víctimas estaban lejos de imaginarse de qué forma morirían. Fotos llenas de esperanza. Una esperanza truncada.

La parte de arriba del centro contiene una sala donde se muestran fotos de niños (jugando, sonriendo, posando) que murieron durante el genocidio, las que se supone que fueron sus últimas palabras, lo que llevaban puesto y la forma en que murieron. Una sala adyacente cuenta la historia de otros genocidios del siglo XX a través de paneles informativos. La visita termina en los jardines que dan vida al centro, jardines llenos de símbolos, y se sale por las fosas comunes, donde hay más de 250.000 cuerpos enterrados. Yo tuve que leer varias veces la cifra para asegurarme de que no me había equivocado. Doscientos cincuenta mil. Doscientos cincuenta mil. Doscientos cincuenta mil.

A pesar de que digerí todo aquello con el ceño fruncido y la mano en la boca, aquella visita, para mi sorpresa, me transmitió una mezcla de horror y sosiego. Me da vergüenza admitirlo, pero salí con el corazón sereno. El hecho de que el gobierno ruandés cuente sólo una parte de la historia, la que se empeña en inculcar a las generaciones futuras, tampoco me produjo enojo. Como era de esperar, en ningún momento se menciona que al actual presidente del gobierno, Paul Kagame, se le acusa de haber dado la orden que derribó el avión en el que viajaba Habariyama, presidente del país en 1994, accidente que acabó con su vida y la del resto de tripulantes; hecho que, según el acuerdo general, desencadenó el genocidio. Quien cuestiona la versión oficial de los hechos hoy día se arriesga a ser acusado de revisionismo, con lo que las voces discordantes que existen suelen pronunciarse desde el exilio.

La visita no me dejó indiferente. Y las poderosas palabras que Stephen D. Smith, Director de Aegis Trust, pronunció en el 2004, palabras que pueden leerse en uno de los paneles, siguen retumbando en mi cabeza:

Superviviente del genocidio

“Si tienes que acordarte de algo, acuérdate de esto… Los nazis no mataron seis millones de judíos… Igual que las  Interahamwe[1] tampoco mataron un millón de tutsis. Mataron uno, y después otro, y después otro, y después otro… El genocidio no es un acto criminal aislado, son millones de actos criminales.”

[1] Milicias paramilitares de hutus que llevaron a cabo las matanzas

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44 pensamientos en “La casa de los horrores

  1. Elevalunas

    Gran post, amiga, estos horrores, por muy horrores que sean, hay que recordarlos siempre. Y hay que difundirlos. Recuerdo cuando ocurrió que por aquí los telediarios le dedicaban más tiempo al fútbol que a informar de un genocidio de tal magnitud. Occidente siempre a lo suyo. Abrazotes!!

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    1. Adwoa Autor de la entrada

      Y yo recuerdo cuando estallo la guerra civil en Costa de Marfil, alla por el 2001 y no tuvo ninguna cobertura mediatica en Australia, donde yo vivia por aquel entonces. De hecho, cuando yo sacaba el tema, la gente me decia que que era eso de Costa de Marfil… En fin!
      Un abrazo cruje-huesitos

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  2. mamuchi

    que triste por favor……….. impresionante que nudo en la garganta.

    millones de muakas preciosa.

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  3. Nergal

    Todo impre. ..Espeluznante. A mi casi me impresionaron más las escaleras de Mauthausen que el horror puro y duro de Birkernau.
    Besos

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    1. Adwoa Autor de la entrada

      No he estado en ese campo de concentracion que mencionas (de hecho, he tenido que preguntarle a Google para saber de que hablabas :oops:) pero, a veces, es verdad que iimpresiona mas el horror sugerido que el grafico (y, si no, que se lo digan a Amenabar en Tesis).
      Un abrazo cruje-huesitos

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  4. Miguel

    Tienes razón, tiene razón Stephen D. Smith, seis millones de judios, un millón de tutsis, no son más que estadísticas. Un tutsi, con nombre, familia, sueños, asesinado; otro tutsi, con nombre, familia, sueños, asesinado… eso sí que es espeluznante.
    Un abrazo abriga-corazones (te mueves por unos lugares, que voy a tener que mandarte uno diario, aunque no haya entrada nueva. Para que crees fondo de armario)

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    1. Adwoa Autor de la entrada

      Yo nunca hago ascos a un abrazo, aunque por esta parte del mundo no escasean, la verdad. Los ninios, en vez de darte la mano, te dan un abrazo cuando te ven. A mi me sigue descolocando, aunque siempre me arranque una sonrisa.
      Un abrazo cruje-huesitos

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    1. Adwoa Autor de la entrada

      Los medios de comunicacion se empenian en que solo veamos estadisticas. Necesitamos numeros para medir el horror, pero a mi con un crimen me basta para echarme las manos a la cabeza.
      Muchos besos

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  5. Dessjuest

    Mas los millones de personas que no eran judios y fueron ajusticiados por los nazis, mas los millones de armenios masacrados por los turcos, mas los millones de chinos masacrados por los japoneses en la segunda guerra mundial, mas los millones de ciudadanos soviéticos masacrados por los nazis y Stalin en esa misma época, mas los millones de gente que una a una, dos a dos y en asesinatos masivos siguen muriendo cada día a causas de diversas guerras.

    El ser humano se ha embrutecido con el paso de los siglos, no me cabe duda alguna, jamás hemos tenido los horrores del último siglo, jamás, y mira que ha habido genocidas en la historia, pero nunca se llegó a tales extremos, en fin, genial entrada querida.

    Besos.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Como todos los que se mueren de hambre cada dia en Somalia, o las victimas del genocidio que se esta llevando a cabo en Myanmar y del que los medios de comunicacion convencionales no hablan, o los que mueren a manos de las FARC o los paramilitares del gobierno colombiano, o los inmigrantes cuyas pateras naufragan, o los sin hogar que se mueren de frio en invierno en los paises occidentales…. La lista es interminable.

      Un abrazo cruje-huesitos, guapeton.

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  6. coloms

    Gracias Raquel por contar tu experiencia. Solo anadiria que eso de que Kagame derribo el avion esta muy contestado. Por ahora no hay ninguna prueba… La propaganda en el tema de Ruanda viene por las dos partes y me miraria con cuidado acusaciones que veienen del ‘otro’ lado tambien… es un contexto muy complejo…
    Un abrazo!

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Gracias por ponerle un poco de pimienta al debate, Anna! Yo en ningun momento he dicho que Kagame derribara el avion, solo he dicho que se le acusa de haber dado la orden. Si es verdad o no, probablemente no nos llegaremos a enterar nunca.
      Intento leer lo bueno y lo malo de este pais, y leer entre lineas para formarme mi propia opinion. Tienes razon en que es un contexto muy complejo. A ver si un dia lo hablamos por Skype! Justo este finde le comentaba a Cecile que me encantaria intercambiar opiniones contigo al final de mi mision; porque se que tu lo viviste todo de una manera diferente.
      Una abraçada molt forta!

      Responder
  7. joaquinsarabia

    Son tantas las barbaries que hemos cometido los hombres a lo largo de nuestra historia, que a veces uno duda de que alguna vez seamos capaz de crear la paz.
    Un Abrazo 🙂 .

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  8. meim0

    Gracias por compartir tu precioso texto. Como siempre de gran interés, aunque duela tanto pero esa es la realidad, hay que reconocerlo.

    “O silencio que me duele tanto, la inocencia asesinada
    por el verdugo hermano.
    Caín y Abel de eso estamos hechos y se repite la historia sin descanso
    Ni puros ni impuros todos somos uno sin embargo nos domina envidia y odio.
    Depredamos alegremente y robamos impunemente nuestros semejantes.
    Somos los maestros del horror
    en este mundo desorbitado
    borrando del mapa aquellos que
    no amamos por ser diferentes de
    nosotros.
    Los mas grandes depredadores somos
    de nosotros mismos.”
    Besitos, Ad.

    Responder
  9. Adwoa Autor de la entrada

    Hacia falta un poco de belleza en esta entrada y tu la has traido asi que gracias por el poema. Es precioso.
    Muchos besos

    Responder
  10. missmadaboutravel

    Impresionante post… Hace poco volví a ver Hotel Rwanda y me sobrecogió aún más que la primera vez. Comprobar cómo algunas personas son capaces de tanta maldad es algo que me horroriza y me sorprende a partes iguales…

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Has visto “shooting dogs”? A mi no me gusta nada, pero todavia no conozco a nadie de mi opinion asi que tengo curiosidad (Hotel Ruanda si me gusto)…

      Responder
      1. Patricia Cuní

        Pues “Shooting dogs” no la he visto… Me la apunto. Hotel Ruanda me gustó mucho, creo que funciona muy bien toda la historia… Y “El Último Rey de Escocia” sobre Idi Amin me pareció muy interesante 😉

        Responder
        1. Adwoa Autor de la entrada

          Personalmente creo que James McAvoy estropeo la peli del ultimo rey… Que mal actua!
          Te recomiendo Lumumba 😉

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  11. Alejandro Cano Sanz

    Todavía me estremezco cuando pienso en mi visita a Auschwitz y Birkenau, pero pienso que es bueno el desasosiego que nos produce nuestra historia reciente para saber, llegado el caso, ¡OJALÁ NO! que por ahí ya hemos pasado. Muchas gracias.

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  12. libelia

    Sobran las palabras. Suficientes las tuyas y las del Sr. Smith. Siempre tan descriptiva, dando golpecitos al corazón y a la conciencia. Abrazo de oso polar con doble vuelta.

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  13. lagaviotaconamor

    Que fuerte me parece!! aunque en el fondo me gustaría verlo, pero creo que sentiria en mi piel los horrores, mejor no
    Felicidades por el post
    Saludos

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Si algun dia tienes la oportunidad, no dudes en ir a verlo! Es un dolor por el que todos deberiamos pasar…
      Un abrazo

      Responder
  14. inmagina

    Jo, menos mal que aunque llego tarde no me he perdido esta entrada. Has empleado una palabra estupenda para definir determinadas situaciones: espeluznante.
    La última frase es definitoria, y me quedo con ella, así es como debe verse cada muerte, individualmente. Muchos besos

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    1. Adwoa Autor de la entrada

      Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena 😉
      Yo tambien voy retrasada con tu blog, leyendote desde mi email y con poco tiempo para comentarte (a veces internet me va a dos por hora y no se me carga la pagina…).
      Un abrazo!

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  15. chelopuente

    Una historia estrenecedora. A mí también me dejó noqueada la visita a Birkenau y su efecto me duró algunos días. Qué horrores tan tremendos perpetrados por otros seres humanos ¿o quizá bo lo son?

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Yo creo que no, Chelo, que no lo son. Me cuesta pensar que el ser humano es capaz de atrocidades como esta. Son animales disfrazados de personas. Pero personas, seguro que no.

      Responder
  16. Madhu

    Oh the tragedy of it all! It is incomprehensible when and why men turn into monsters. We felt the same way at the Killing Fields in Cambodia. It is so important to remember Adwoa.

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