Mamá, mi novia me pega

Hace tiempo leí un libro de Juan José Millás que contenía un relato sobre un hombre que un día se mete en su propio armario y descubre que todos los armarios de la ciudad están conectados entre sí. El protagonista nunca encuentra el camino de vuelta y se queda atrapado para siempre en un laberinto infinito de armarios. Se me antoja que esta metáfora de los armarios bien puede ilustrar el problema al que se enfrentan muchas mujeres que se encuentran en relaciones sentimentales con otras mujeres y que, además, son víctimas de violencia de género por sus parejas, también mujeres.

Coincido con los que opinan que el término “violencia de género” es una construcción social que dista de ser inclusivo, ya que deja fuera a muchos colectivos que muchas veces se ven desprotegidos por la ley por no entrar en la definición legal del término. Cuando se habla de violencia de género en nuestra sociedad automáticamente nos viene a la mente un hombre blanco que maltrata a una mujer blanca. Al fin y al cabo, vivimos en una sociedad patriarcal, heterosexual, blanca y misógina. O eso nos quieren hacer creer.

La violencia no hace distinción de razas, religiones, géneros ni orientaciones sexuales. Cualquier persona puede ser víctima de abuso por su pareja sentimental. Cualquiera: hombre, mujer, hetero, gay, lesbiana, transexual, cristiano, musulmán, hindú, blanco, negro, amarillo, verde o morado. Cualquiera. Con la excusa de que hoy es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer me gustaría recordar a aquellas mujeres víctimas de violencia a manos de otras mujeres. Un tema todavía tabú sobre el que sólo se ha empezado a estudiar en los últimos veinte años, y de una manera minoritaria, por culpa de ese laberinto de armarios al que me refería más arriba (cada armario representa un prejuicio social).

Nos metieron en la cabeza que las mujeres somos el sexo débil. Nos hicieron creer que las mujeres somos amables, tolerantes, bondadosas, comprensivas, compasivas, maternales… lo que automáticamente nos lleva a pensar que las relaciones entre mujeres están basadas en el amor y respeto mutuo. Muchas, sí. Otras muchas, no. La violencia doméstica y el abuso sexual también existen en las relaciones lésbicas y negarlo, o pasarlo por alto, sólo acentúa el problema.

En las sociedades occidentales la masculinidad se asocia con la agresión, la dominación y la autoridad en las relaciones de pareja. Esta creencia se extrapola a las relaciones entre mujeres, asumiendo erróneamente que la agresora es la mujer que asume el papel masculino y que la víctima es la que desempeña el papel femenino en la pareja. Permitid que me cargue este mito: en las relaciones entre mujeres no tiene por qué haber una que “hace” de hombre y otra de mujer. Y ya que estamos, también quisiera acabar con el otro: cualquier mujer, masculina o no, puede convertirse en agresora. El físico, las apariencias y el comportamiento de una mujer no tienen nada que ver con sus intentos violentos de subyugar a su pareja.

Existen muchas similitudes entre el tipo de violencia que existe entre compañeros sentimentales heterosexuales y aquélla que se da entre compañeros sentimentales homosexuales: violencia física, psicológica, sexual y económica. Llámala como quieras. Lo importante no es la forma que toma sino el tipo de comportamiento en el que se inspira: abusivo, coercitivo, intimidatorio, manipulador, castigador y controlador.

Sin embargo, también existen algunas diferencias fundamentales entre la violencia entre parejas homosexuales y parejas heterosexuales, diferencias que tienen su raíz en la homofobia fundamentalmente. Debido al rechazo del comportamiento homosexual que existe en muchas sociedades (una cosa es que la homosexualidad esté legalizada y otra muy distinta que esté aceptada socialmente) muchas agresoras amenazan a su pareja con hacer pública su homosexualidad. Esto puede resultar en el rechazo de amigos y familiares, pérdida del trabajo y otras consecuencias discriminatorias que convierten a esta amenaza en un arma de opresión poderosa.

La misma sociedad homofóbica hace que las agredidas decidan no buscar ayuda. Si no han salido del primer armario, ¿cómo van a salir del segundo? El miedo al rechazo, la discriminación, el abuso y el acoso debido a su condición sexual ahogan su grito… o lo ignoran, si decidieron no ocultar su orientación sexual y se toparon de frente con la intolerancia. Muchas se encuentran solas, carentes del apoyo de amigos y familiares que las repudian por el hecho de sentirse atraídas sexualmente hacia otras mujeres.

Las que deciden denunciar a su pareja puede que se encuentren con el rechazo institucional, por no estar amparadas por la ley o por no ser creídas. A veces se encuentran con que ellas también son detenidas porque las autoridades son incapaces de averiguar quién agredió a quién. Otras acaban convirtiéndose en víctimas del lenguaje homófobo, sexista, racista, misógino, denigrante e irrespetuoso de aquellos en los que buscan amparo. Por eso muchas prefieren guardar silencio, porque el precio que a lo mejor se ven obligadas a pagar para acabar con el abuso de su pareja (la humillación pública) es demasiado alto, y se pierden, sin querer queriendo, en el laberinto de armarios del que os hablaba al principio.

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44 pensamientos en “Mamá, mi novia me pega

  1. paulafigols

    Cuando alguna vez me ha tocado escribir en el periódico sobre malos tratos familiares o en la pareja, nunca sé qué término utilizar: “violencia de género”, “violencia machista”, “violencia doméstica”…
    Tu reflexión es muy profunda y nos hace pensar. Como tú dices, “la violencia no hace distinción de razas, religiones, géneros ni orientaciones sexuales”. Y está bien recordarlo en un día como hoy.
    Un abrazo.

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    1. Adwoa Autor de la entrada

      La opresión del lenguaje es más poderosa de lo que alcanzamos a adivinar y está más presente de lo que creemos. Tú que eres periodista sabes mejor que yo lo fácil que es manipular al gremio con palabras. Darle nombre a las cosas implica definirías y, por tanto, acotarlas.
      En un intento por hacer el lenguaje de la mal llamada “violencia de género” más inclusivo, en la literatura en inglés se refieren a ella como “intimate partner violence” (IPV), pero no sé si en español habrá algo parecido…
      Un fuerte abrazo

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  2. Elevalunas

    Opino igual que Paula, tu reflexión es muy profunda, y da mucho que pensar, es un tema para el que siempre viene bien adoptar distintos puntos de vista. Al final pienso que la violencia ejercida desde cualquier posición de poder es siempre la más cobarde, da igual quién la ejerza; y tiene muchas formas, desde las más obcenas a las más sutiles, al menos es importante saber reconocerla. Un abrazo, Adwoa

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    1. Adwoa Autor de la entrada

      Estoy de acuerdo contigo, Elevalunas. Es la más cobarde porque esa violencia se alimenta de las debilidades de los demás. Sin ellas, no existiría. Por eso hay que trabajar en la autoestima personal para no caer en situaciones de este tipo y, si por desgracia se cae, saber plantarles cara.
      Un beso

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  3. agniezka

    Es triste que a pesar de los “tiempos modernos” en que vivimos aún tantas mujeres se encuentran encerradas en el círculo vicioso de la violencia. Hablando de libros, “La Paradoja de María” es prácticamente un estudio de dos psicólogas que analizan el choque cultural que sufren las latinas al adaptarse a la vida norteamericana.
    El libro explica que el sentimiento principal que experimenta la mujer es la culpa. Y ese es el sentir que permite admitir la agresión en su contra, porque en nuestros países se suele decir: “si él la golpeó, algo hizo ella”.
    Excelente post, como las imágenes y el video”.

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    1. Adwoa Autor de la entrada

      Gracias, Agniezka. Creo recordar que alguien me recomendó ese libro en otra ocasión, pero nunca me dijeron de qué iba. Si me hago con él, lo leeré. Tiene buena pinta!
      Precisamente leí un articulo el otro día sobre lesbianas latinas que viven en Norteamérica y la doble discriminación que sufren (incluso dentro del colectivo LGBT) por ser latinas además de lesbianas 😕 Muchas no denunciaban los malos tratos debido a este rechazo social.

      Si no recuerdo mal (y yo tengo mala memoria) creo que leí en algún lugar que la teoría del sentimiento de culpa (o cómo quiera que se llame) tiene su origen en el pecado original, cuando Eva le da a probar la manzana a Adán. A mí se me ponen los pelos de punta sólo de pensar la influencia que la religión tiene en nuestras vidas (independientemente de que se sea creyente o no).

      En contextos conservadores occidentales, a las mujeres se nos educa para complacer al hombre y, si no está contento, es que algo habremos hecho mal… Y yo me pregunto, qué culpa tenemos nosotras de haber nacido mujer?

      Un abrazo

      PD. Las imágenes no son mías, las robé de Google 😳

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  4. libelia

    Opino como los demás. Una muy buena reflexión que pone sobre la mesa una realidad que no tenemos presente y que deberíamos empezar a denunciar. Por mi parte, me gustaría recordar también a aquellos hombres heterosexuales que sufren abuso por parte de sus mujeres. Es cierto que son una minoría muy minoritaria, pero no hay que olvidarse de ellos tampoco.
    Como siempre….una entrada genial!! Muxu handi, nire maitia!

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      No estoy segura de que sean tan minoría como creemos. Yo creo que esos casos se denuncian menos por miedo a ser el hazmerreír de sus familiares y amigos (sobre todo en el caso de hombres heterosexuales que son agredidos por mujeres). Estamos llenos de prejuicios!
      Y claro que no, no hay que olvidarse de ninguna víctima de la violencia!
      Besos de vaca y abrazos de oso, compañera

      Responder
  5. yolejos

    Otra entrega de las tuyas, una buena reflexión sobre un tema, que pocos tienen en cuenta, pero que es tan real como real.Besos para ti.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Conozco demasiados casos cercanos como para pasar este tema por alto 😦
      Hay que ir rompiendo tabúes poquito a poquito…
      Muchos besos

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  6. asquerosamentesano

    Somos siete mil quinientos millones en el planeta, y eso da para mucho. El egoísmo lleva con nosotros desde el origen de los tiempos y no se extinguirá hasta que el mundo desaparezca, sea por la explosión del sol cuando termine la vida natural de esa estrella, o sea antes por cualquier otra causa. Nunca he creído en las instituciones, no tengo fe en ellas. Sí creo en la fuerza interior de cada uno de nosotros como individuos. Sólo pueden ejercer poder sobre ti -y la violencia, la manipulación, la coerción son formas de poder- si tienes miedo. Vence ese miedo y quien intenta ejercer cualquier forma de poder sobre ti tendrá un problema. Cómo vencerlo, ésa es la cuestión.
    Gracias, Adwoa, por hacerme pensar.

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    1. Adwoa Autor de la entrada

      Simplificando mucho muchísimo, yo creo que una gran parte del problema radica en la autoestima personal de cada uno. Si educáramos a nuestros hijos y nos hubieran educado queriéndonos por lo que somos, no por lo que quieren que seamos, a un@s les resultaría más fácil enfrentarse a la situación de violencia y otr@s no sentirían esa necesidad de dominación sobre la supuesta persona amada para sentirse más grandes.
      Por desgracia, a la autoestima se unen otros muchos factores que hacen que el problema, en la vida real, no sea tan fácil de solucionar.
      Un fuerte abrazo, Jorge

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  7. femeniname

    Me encanta la entrada. Hay que luchar contra la violencia sea de sexo, de edad, de cultura… A pocos a pocos coseguiremos avanzar. Con la canción de Ella de Bebe me has leido los pensamientos, pensaba ponerla en una entrada. Es estupenda!! Hoy vas a ser feliz!!!! Un beso y gracias por estar 🙂

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Tu lo has dicho! Hay que luchar contra la violencia! Da igual la forma ni sobre quién se ejerza!
      Es una canción que me encanta por la fuerza y positivismo que transmite. Quería cerrar la entrada con un rayo de esperanza 😉
      Gracias a ti por ser siempre tan positiva y transmitírnoslo a los demás!
      Un fuerte abrazo

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  8. losviajesdesaida

    nunca he entendido por qué la gente desperdicia su tiempo “practicando” cualquier tipo de violencia cuando podrían dedicarlo a buscar la felicidad. Estas personas van por la vida en sentido contrario.
    Muy buen porst Adwoa.
    Un abrazo

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Y lo peor es que son conductores suicidas que se llevan “palante” víctimas inocentes 😦
      Un fuerte abrazo

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  9. Angela

    Adowa, realmente has traído algo a mi pensamiento que no estaba. Cuando se celebran estos días, en este caso relacionado con la violencia, es verdad que siempre se hace el ejercicio de reflexionar sobre TODAS las formas de violencia que se usan hoy pero siempre hay minorías que se quedan fuera. Gracias por ponerlas encima de la mesa, por nombrarlas con todas sus letras. A partir de ahora muchos más las tendremos presentes.
    Un saludo!

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Ah, las minorías! Esas gran olvidadas! Y, lo peor, es que si esas minorías se tuvieran más en cuenta igual dejarían de serlo, y pasarían a formar parte de la mayoría…
      Tengámoslas siempre presentes, en la medida de lo posible.
      Un fuerte abrazo (preciosa tu entrada de hoy, por cierto; todavía la estoy saboreando)

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  10. Silvia

    Yo conozco un caso en el que, aunque no llega a haber violencia física, existe mucho maltrato psicológico mutuo. Quizás la misma situación de tener que esconderse lleva a que la relación no sea sana Saludos.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      No nos olvidemos que el maltrato psicológico también es violencia! Y que es más difícil recuperarse de las heridas emocionales que las corporales…
      Cuando se entra en una espiral de violencia como la que tú comentas, al final se acaba saliendo de ella disparad@ 😦
      Un abrazo

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      1. yolejos

        Bueno que aclares eso, muchas mujeres dicen que sus parejas no la maltratan porque no la golpean, y no se percatan que la violencia va mas allá del maltrato físico, incluso a veces con peores consecuencias.
        Saludos

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  11. Territorio sin dueño

    Supongo, y hablo por suerte sin conocimiento de causa, que al final el maltrato no es más que abuso de poder, es decir, una forma de imponer que quien manda y controla en esa relación es el que maltrata, por X problemas psicológicos sin resolver, ya sea ese maltrato físico o psicológico, y ciertamente, no creo que eso tenga que ver demasiado con el sexo.
    Probablemente en una relación hetero el maltrato físico venga del lado masculino por una cuestión simple de fuerza, en una relación entre dos mujeres o dos hombres las fuerzas están igualadas, sin embargo el maltrato psicológico puede venir de ambas partes por igual, que poco se habla también de maltrato a hombres por parte de sus mujeres, como si no existiera.
    ¿Violencia de género? Siempre me ha repateado esa nominación, me parece cursi, tonta y estúpida, violencia es violencia, no sé como debería llamarsele, violencia doméstica tampoco parece muy apropiada.
    Aprovecho para decir que soy de las del tópico, y siempre he creído que en una relación entre dos mujeres, si una adopta el rol masculino, en caso de maltrato físico, automaticamente pensaría en ella.
    Lo que nunca he entendido desde mi mundo hetero es porqué ya que tienes la oportunidad de actuar de otra manera, hay que asumir roles, y coger lo negativo de una relación hetero clásica ¿no sería mejor ser dos maravillosas mujeres en igualdad de condiciones e intercambiando papeles continuamente? ¿Simplifico demasiado verdad?
    Besitos

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      jaja Inma, he tardado un poco en contestar a tu comentario porque no sé por dónde cogerlo… No es que simplifiques las cosas, es que está lleno de tópicos (y tú sabes que lo digo cariñosamente y sin ofender). Me dejas que te conteste esquemáticamente para ir más rápido?
      1. La violencia física no tiene por qué venir de la parte más fuerte físicamente. De hecho, la parte mas enclenque de la relación se suele aprovechar de su imagen para zurrar a la otra parte, que sabe que es más fuerte y por eso no se atreve a devolver los golpes (ya sea hombre o mujer). Paradojas de la vida.
      2. Se tiene la idea de que en las relaciones lésbicas una hace de hombre y otra de mujer, pero no es verdad. Te sorprenderías de cuantas mujeres con pinta masculina son dulces y sensibles en la intimidad y al contrario. Lo de los roles es algo que los heteros se han inventado para entender mejor las relaciones homosexuales (o eso me parece a mí).
      3. No estoy segura a qué te refieres con una “relación hetero clásica” porque soy de la opinión que nos han hecho mucho lavado de cerebro para que desde pequeños asumamos nuestros roles de acuerdo a nuestro sexo… aunque, afortunadamente, las cosas están cambiando poco a poco.
      Todos tenemos prejuicios y estereotipos, y yo la primera, que a veces me avergüenzo de mí misma con mis presunciones…
      Muchos besos!

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      1. Territorio sin dueño

        O sea que no he dado una je je, pues a ver… ¿es un tópico que en el maltrato de un hombre a una mujer, el hombre aprovecha su fuerza física después de haber conseguido la anulación psicológica de la mujer? yo creo que eso no es un tópico, es una realidad. ¿es un tópico que en muchas de las relaciones lésbicas una asume un papel masculino? si lo es ¿porqué entonces una siempre se esfuerza en parecer un camionero, anda como tal, esconde sus pechos, y hace todo lo posible por parecer un hombre? No soy yo la que me he inventado eso, ellas sabrán porque les apetece acercarse al prototipo masculino, a mí personalmente me da igual, pero la imagen ahí está, como se comporten o no en la intimidad si que ya no lo sé.
        Y la relación hetero clásica todos sabemos cual es, la mitad de nuestra actuación es genética, la otra mitad impuesta por la educación, y a lo que me refería es que precisamente entre dos personas del mismo sexo podrían evitarse entrar en ese juego, debería ser una de las ventajas.
        ¿No querías tópicos? pues hala! más todavía, aunque yo sigo pensando que no lo son tanto, al fin y al cabo un tópico no es mas que una realidad con la que se generaliza demasiado, y todo lo que se generaliza evidentemente nunca es cierto en todos los casos.
        Y ahora, besazos

        Responder
        1. Adwoa Autor de la entrada

          jajaja ojala pudiéramos tomarnos una cerveza juntas y echarnos unas risas una a costa de la otra. Topicazo va, topicazo viene (por parte y parte :D).

          Respecto a las lesbianas camioneras, sí, claro que las hay, pero eso no quiere decir que asuman un rol masculino en la relación. Las apariencias engañan. Y también hay otro montón de lesbianas que están lejos de parecer un camionero. Lo que pasa es que ésas pasan desapercibidas. La gente asume que eres heterosexual (“eres gay? pues no lo pareces!”). Tenemos la imagen de lesbiana machorra tatuada en el cerebro.

          Y lo que yo pretendía aclarar con mi comentario anterior, es que la violencia entre mujeres no se ejerce necesariamente por la que adopta el papel de hombre porque, para empezar, no tiene por qué haber una que adopta el papel del hombre. Eso es un mito como la copa de un pino. Qué las hay que lo adoptan? Claro que sí, pero no es un automático (tú que te pides, hombre o mujer? :D)

          Otro montón de besos y un fuerte abrazo!

          Responder
          1. Territorio sin dueño

            Pues aclarado, al final casi vamos a lo mismo, porque creo que lo mejor que puede suceder es lo que tú comentas, que no se adopten papeles, ni uno ni otro.
            Yo me pido siempre encima ja ja.
            Por cierto lo de la cerveza ya molaría, unas risas iban a estar aseguradas

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  12. El Fauno

    Muy buen post. Totalmente de acuerdo con tú postura argumentada. En muchos casos el terror social es mayor que los mismos golpea o insultos. El problema es llegar hasta ese escaló y ver que la escalera que has subido no existe hacia abajo.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      A veces, el terror social forma parte de los golpes e insultos 😦
      Buena metáfora la de la escalera.
      Un fuerte abrazo

      Responder
  13. Dessjuest

    Vaya, uno, en su simpleza, quería que sus hijas en un futuro fueran lesbianas, no es coña, y lo quería porque en mi ignorancia supina, suprema, pensé que así sormiría más tranquilo, que evitarían que un hijolagranputa les zurrara, porque no hay cosa que más me ponga de los nervios que pensar que en un futuro hagan llorar a mis niñas, me acojona y me cabrea.

    Supongo que era de tontos pensar que hay colectivo alguno que se libre de esta lacra, al menos haremos lo que está en mis manos, intentar que sean independientes, que no permitan una, que exigan que las traten con el mismo cariño que su padre les da, desde luego que no me entere claro, me la pela ir a la cárcel, al menos te dan de comer y tienes sexo en las duchas.

    Hay entradas en las que te luces sobremanera querida mía, esta es una de ellas, serás mujer, pero tienes unos cojones como sartenes, se te aprecia.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Gracias, Dess. Se agredece el cumplido.
      Con tu comentario has dado en el clavo: hay que educar a los hijos para que crezcan con una autoestima fuerte y no se dejen avasallar por los matones de turno. Creo firmemente que cuando una persona se quiere a sí misma como es debido, es más difícil que tolere la violencia hacia ella en cualquier nivel, porque sabe dónde están los límites y cómo ponerlos. Si la víctima se siente protegida y comprendida fuera del círculo de violencia donde se ve metida (e.g. amigos, familiares) saldrá a buscar ayuda.
      Lo de los cojones ya me lo dijo mi peluquera cuando le dije que me metiera la maquinilla y mi dejara la cabeza al dos 🙂
      Se te tiene cariño.
      Muchos besos

      Responder
  14. Miguel

    El abuso es eso, abuso. Benvenidos a Perogrulandia. Quier decir que para poder abusar, tienes que tener poder sobre el otro. Poder del tipo que sea. Físico, psicológico, económico. Me da igual si duermen juntos, o no. Esa es la violencia que hay que erradicar. Y sí, existen muchos prejuicios. No sólo homófobos. No sólo misóginos.
    Una interesante entrada sobre una de las caras del prisma de la violencia.
    Un abrazo abriga-corazones.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Por eso hablaba del laberinto de armarios y de que cada armario era un prejuicio social, porque tod@s tenemos muchos. Demasiados. Y la mayoría de las veces las víctimas de la violencia se ven atrapadas en más de uno, convirtiéndose cada uno de ellos en otra barrera que superar.
      Estoy de acuerdo, hay que acabar con la violencia. Punto.
      Un abrazo cruje-huesitos

      Responder
  15. nosht

    Excelente entrada Adwoa.
    Viví muchos años el “ambiente” en Valencia y tengo muchas amigas pareja y expresas ese “algo” que nadie quiere decir.
    Les haré llegar tu entrada.
    Un besazo

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Gracias, bruji (se te puede llamar “bruji” todavía? :))
      A ver si entre tod@s conseguimos que deje de ser un tema tabú y empezamos a ver más anuncios sobre prevención de la violencia más inclusivos, donde se refleje la realidad de todos los colectivos (incluidos los hombres que son maltratados por sus mujeres).
      Un fuerte abrazo

      Responder
  16. Dessjuest

    Querida niña, un par de cosas que nada, o mucho, al menos una de ellas, tienen que ver con la entrada.

    La primera, que pasado mañana está ya la entrada en inglés 😀

    La segunda, una noticia que encontré esta mañana en el periódico y que me hizo cabrearme de lo lindo:

    http://www.deia.com/2012/11/30/mundo/decapitan-a-una-joven-afgana-por-negarse-a-casarse

    15 añitos, acojonante, vergonzoso, y no se trata de religión, o al menos no tiene toda la culpa, se trata de cultura, o de una mal llamada cultura, fue leerla y pensar en tí, en los cojones que le echas a denunciar estas cosas y explicarlas correctamente, sin caer en prejuicios, al final pasamos media vida buscando razones, pero lo triste es que tenía 15 añitos y un par de cabrones se la han llevado.

    Besos bonita mía.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Lo primero, que estoy deseando leer tu entrada en guiri. Solo de pensarlo me entra la risa floja ja ja.

      Lo segundo, otra tragedia. Yo cuando leo estas cosas siempre pienso en todos los casos que no llegan a los medios de comunicación, ni siquiera a los oídos de los vecinos… Cuantos crímenes de honor se barren debajo de la alfombra familiar!

      Tengo en mente una entrada sobre una mujer afgana. A ver si saco tiempo y la escribo…

      Muchos besos domingueros

      Responder
  17. Marta

    Ojalá much@s den ese portazo del que habla Bebe y consigan respetarse y ser respetadas. Ojalá percibieran que la violencia no es amor, la primera vez que ocurre. Me llena de alegría esa canción. Gracias Adwoa.

    Besos.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Gracias, Marta. A mí también me parece que esta canción transmite mucha energía positiva. Quería cerrar la entrada con un mensaje de esperanza. Porque la hay. A pesar de lo negro que se vean las cosas.
      Y sí, ojalá que la gente entienda pronto que el amor y la violencia no van de la mano.
      Un abrazo cruje-huesitos.

      Responder
  18. dotdos

    Creo que todas las violencias son repudiables y hay que luchar contra ellas… pero existe una violencia machista contra las mujeres con características muy concretas que creo se merece especial atención…

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      La violencia a la que tú te refieres (si lo he entendido bien) es la que acapara los medios de comunicación (lo cual me parece bien, porque no nos podemos olvidar de ella y hay que seguir luchando para erradicarla). Sin embargo, hay otras muchas que son “invisibles” y que, precisamente por eso, creo se merecen especial atención, porque raras veces se habla de ellas (a veces ni se denuncian, por eso no se habla de ellas).

      En mi entrada no podía abarcar todos los tipos de violencia que existen contra las mujeres, así que elegí una con poca repercusión mediática (y social). Algún día también me gustaría escribir sobre la violencia contra las mujeres con minusvalía. A ti te dejo la de la violencia machista de la que hablas, porque viniendo de un hombre tan sensible como tú, su repercusión tendrá más fuerza.

      Un abrazo

      Responder

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