Entre risa y risa

Creo que se llamaba Víctor. Por lo visto, un día le miré en la cantina del trabajo y le sonreí. En ese mismo instante le empecé a gustar. O, al menos, eso fue lo que él me dijo. Yo no recuerdo ese momento ni mucho menos haberle visto antes. Pero, si él lo dice, será verdad. Los treinta y siete minutos que duraba el descanso nos los pasábamos mis compañeras y yo muriéndonos de la risa. A veces no nos daba tiempo a terminar la comida. Es posible que entre risa y risa echara un vistazo desinteresado a lo poco que ocurría a mi alrededor y que él estuviera en mi campo de visión. Da igual. Te regalo esa sonrisa, Víctor. Ésa, y las que vinieron después.

Un día se acercó con sus dos amigos a nuestra mesa y nos pidieron si podían sentarse con nosotras. Nosotras aceptamos, divertidas. Aquello se convertiría en una costumbre intermitente. Nos reíamos mucho con ellos. Nunca de ellos. Nos confesaron que presumían entre sus compañeros de fábrica de ser los únicos que eran amigos de las “chicas de la oficina” y que a los demás les daba envidia. Un día, después de comer, decidimos aceptar la invitación de ir a ver donde ellos trabajaban. Corrieron a saludarnos, con orgulloso de madre, y nos pasearon por su fábrica como si fuéramos un trofeo.

A veces, las risas del mediodía se aplacaban con confidencias que nos dejaban la boca pastosa. Las burlas de sus compañeros de trabajo, el tipo de contrato de formación que tenían, la esperanza, hasta el último día de contrato, de que les renovaran… Víctor me pidió si podía venir a mi despacho a despedirse de mí. Aquel día cambió su atuendo para no desentonar con los que trabajábamos delante de un ordenador. A mí aquello me produjo un cosquilleo en la punta de los dedos de los pies. Nos despedimos sabiendo que, a las cinco, como cada día, nos encontraríamos en el autobús de empresa que nos dejaría en Plaza Castilla. En el trayecto me contó la vida que había vivido hasta entonces y la que viviría ahora que se había quedado sin trabajo. Lo hizo con la madurez que pertenecía a un chico de su edad y que el mundo se negaba a reconocerle. Antes de coger el metro me abrazó y, mirándome a lo ojos, muy serio, me dijo: lo que me gusta de ti es que no me tratas diferente; me tratas como a los demás. Yo me marché con el corazón húmedo y la certeza de que nunca más le volvería a ver.

Me equivocaba. Hoy te volví a ver, Víctor (sí, te llamabas Víctor), mientras preparaba una misión de apoyo al Líbano para recopilar historias de beneficiarios de uno de nuestros proyectos. Te llamabas Abdullah, y seguías siendo aquel joven con una ligera minusvalía intelectual que se quedó sin trabajo después de su formación como mecánico. Doce años más tarde, tu recuerdo volvió a humedecerme el corazón. Ojalá te vaya bonito, donde quiera que estés.

PD. Recuerda la invitación de Nergal el 19 de septiembre, ¡tod@s a hablar de nuestras vacaciones!

PD2. ¡Y no te olvides que a partir del 14 de septiembre tienes una cita de tres días en Guadalajara con el Titiriguada! Aquí te dejo la programación para que vayas abriendo boca: teatro sensorial para bebés, cabaret poético, talleres, pasacalles y mucho, mucho color. Hazte amig@ de ell@s en facebook.

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85 pensamientos en “Entre risa y risa

  1. libelia

    A mí también me ha humedecido el corazón. No caben muchas palabras. sólo compartirlo. Muxu handi bat, Adwoa.
    P.D. Se te adivina un corazón del tamaño de un continente y eso, en estos días, es algo grande, y no por su tamaño.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Muchas gracias, compañera, por el comentario y por los muxu.
      Es curioso como algunos recuerdos afloran en la mente de un@ sin esperarselo…
      Mila muxu para ti 🙂
      PD. No pretendo darme publicidad con estas entradas, solo compartir trocitos de historias y, de paso, recordarlas mientras las grabo en mi memoria… Gracias por tus palabras pero me da en la nariz que tenemos el corazón del mismo tamaño… y mi nariz, rara vez se equivoca…

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      1. libelia

        Sé que no quieres darte publi…., vamos….que no te seguiría si lo intuyera mínimamente, jajajaja. Me ha conmovido el relato en su conjunto: las palabras de él al despedirse y el hecho/coincidencia/casualidad de que lo encontrarás años después y te acordases de él. Me gustan esos trocidos de historia que dicen muchas cosas, no sólo de nosotros mismos. Las tuyas son así.

        Responder
  2. Francesca

    Pues sí los únicos discapacitados son los sin corazón y desgraciadamente ahora hay muuuuuuuuuuchos.
    El tema del desempleo es abrumador en España. El Líbano, además, tendrá otras cosas.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Demasiados, diría yo. Y me refiero a todos: discapacitados, desempleados y problemas en el Líbano, uf!
      PD. No creas que te tengo olvidada, es que estoy a tope y me estoy poniendo al día poco a poco con tod@s…
      Muchos besos

      Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Quizás si… o quizás no 😀
      Es curioso que haya gente que quiera que les tratemos diferente, porque eso les hace sentir especiales, y que haya otros que deseen ser tratados igual que los demas. Paradojas de la vida, supongo.
      Un fuerte abrazo

      Responder
  3. Miguel

    Es cierto que uno vuelve a encontrarse con personas en otras personas, con almas en otras almas, con magias en otros magos. Y suele reconfortar o remorder, depende.
    Un beso.

    Responder
      1. alterfines

        Si es una ‘coñita’ que nos traemos entre su hija de usted y un servidor, Doña Mamuchi de Reichel. Es que llevamos unos meses tratando de averiguar poco a poco nuestros nombres y algo más de nosotros a base de trampas (como ésta), preguntas directas, medio engaños, apuestas, etcétera.

        Supongo que todo acabará cuando nos mendemos mutuamente sendas fotos de cada uno, y se acaba la magie de repente. Al menos por su lado: o le mando una de cuando era un tierno infante, o ya me dirá usted: gordito, tirando a mayorcete y con la gravedad haciendo de las suyas.

        En todo caso, un placer saludarla.
        (y a ti, rubia, te toca ‘mover ficha’ 😉 )

        Responder
        1. Adwoa Autor de la entrada

          jajaja Mi querido Jaime, te voy a dar un consejo, aunque no me lo hayas pedido: no te fies de las mujeres ni un pelo y, de mi madre, mucho menos 😉

          Fotos mias ya hay en mi blog. No hay muchas, pero las suficientes para saber que pinta tengo. Es lo que tiene llegar tarde a los sitios, que a veces uno se pierde las mejores jugadas (o no). Gordito, dices? Que quieres que te diga, yo soy de buen comer y, si no, preguntale a mi mamuchi jajaja.

          Un abrazo (yo no muevo nada si no es en presencia de mi abogado :))

          Responder
          1. alterfines

            Removí recientemente tu ‘blog’, Roma y Santiago, para encontrar esos nombres que os habíais contado en voz baja a mis espaldas, el GLM (Gran Líder Mediático) y tú, pérfida traidora. ¡No me harás ahora volver a repasar cada entrada en busca de un ‘posado robado’ tuyo! Mejor nos intercambiamos instantánea, y a criticar de lo lindo al otro, jjj

            Me ha encantado saludar a tu madre, y sí, mi gran problema (ya ves tú qué problema) es que mi madre me dejó instalado un sistema operativo en el que obedecer a las mujeres y darles siempre, siempre la razón tiene prioridad sobre cualquier otra línea de comandos… 😀 Pero mal no me ha ido, ni en esta ni en vidas pasadas…

            Un besote (o dos si no llegan a cuarto y mitad)

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            1. Adwoa Autor de la entrada

              Ah! Si es para criticar, mejor no nos mandemos nada 😛

              Jolín con tu madre! Le puedes pedir que me pase el software ese jajaja?

              Que sean tres. Muac!

              Responder
              1. alterfines

                Si eres capaz de sacarle algún ‘pero’ a la mía pensaré que no tienes alma 😉

                Por cierto, he sido un caballero (no hay más que verme con ‘Furia’…) y he enviado la mía. ¿Vas a ser tan desalmada de no corresponder?

                MuacCuatro (que suena a hamburguesa)

                Responder
                1. Adwoa Autor de la entrada

                  jaja pero… y esa melena rubia con ese tupé? Que morenito estabas, no? Muy guapo pero, eso sí, un poco cara de “animal” sí que tenías :mrgreen:

                  Para que veas que yo también soy rubia, aquí te dejo el enlace a mi entrada con una foto de mi careto. Va con bonus porque no solo estoy con mi madre sino que, además, el contenido da juego para futuros cachondeitos. No se vale criticar 😉

                  https://lapuertaentornada.wordpress.com/2012/05/06/canciones-madres/

                  Que sean cinco por eso de que yo, más 😀

                  Responder
                  1. alterfines

                    ¡Protesto! Gran tramposa la madre (¿así que rubia, ¿eh, Mamuchi? ;D ) y gran tramposa la hija.

                    No, en serio, va una mía un poco más reciente: http://alterfines.files.wordpress.com/2012/09/santa_adolescente-alterfines.jpg

                    ¡Hala, ya no nos queda nada por enseñar! 😀

                    Me ha encantado ‘conoceros’ a ambas, y ¡esa entrada tuya para ‘currarte’ como es debido el regalito de Navidad de tu madre! No sabes nada jjj

                    Un besote nuevo (que la rima con cinco era funesta: menos mal que quien yo me sé no anda por aquí…)

                    Responder
                    1. Adwoa Autor de la entrada

                      De tal palo… 😉

                      Ya veo que no has cambiado nada jeje. Sigues igual de animal, digo mono :mrgreen: Me encantan las fotos que irradian felicidad.

                      Un fuerte abrazo y feliz tarde de domingo (yo ya cierro el chiringuito por hoy)

  4. mamuchi

    precioso.preciosa,que calladito te lo tenias me ha encantado esta historia,y de verdad que pedazo de corazón que tienes.

    aunque eso si que lo sabia yo t.q.m muuuuuuuuuuuuuuuuuak

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Es que si te lo contara todo luego no me leerias porque ya te sabrias todas las historias jaja

      Te quiero miles. Muac!

      Responder
  5. Santiago Parma

    Hermosa historia, como todas las que colgás en el blog. Los verdaderos discapacitados son las personas que no expresan lo que sienten y no reconocen las diferencias con los demás, por más superficiales que sean. Gracias por hacernos pensar en esta temática.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Gracias, Santiago, por un comentario precioso. Yo suenio con el dia en que todos nos veamos cuando nos miramos, dejando a un lado lo que nos diferencia y centrandonos en lo que nos une.
      Un abrazo

      Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Que bueno que te haya gustado!
      Gracias, Paloma, por tu bonito comentario. Un placer tenerte por aqui.
      Un abrazo.

      Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Yo tambien me encariñe de el en su dia… aunque a veces se pusiera un poco pesado jaja.
      Un fuerte abrazo, Inma

      Responder
  6. Dessjuest

    Dices que no escribes esto para darte publicidad, eso me recuerda a que cuando yo digo que soy un cabrón lo digo también sin ese ánimo.

    Y digo esto ahora porque la entrada esta me recuerda lo cabrón que soy, no es que me descojone a la cara de la gente con alguna discapacidad, minusvalía o como se llame ahora, pero tampoco hago esfuerzo alguno por hacerme su amigo, no me intereso por ellos, me paso los días mirándome el ombligo.

    No soy sensible, es así, me deja frío ver el sufrimiento o las dificultades de los demás, no tengo remordimientos de conciencia al ver la recurrente hambruna en el telediario, mi cabeza va siempre a buscar el por qué, analítico, sí, puede que de tanto analizar todo haya perdido toda capacidad de empatizar.

    En fin, siempre lo digo, lo bueno que tiene internet es que puedes ser sincero sin que tu día a día se vea modificado.

    Besos querida.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Me sorprende que te describas como alguien que no es sensible cuando algunas entradas en tu blog estan escritas con mucha sensibilidad. En tono de humor y con palabras frivolas, pero con sensibilidad. Lo mismo se aplica a muchos de tus comentarios.

      Yo quiero pensar que lo que tu llamas insensibilidad es mas bien indiferencia. Diderot dijo que “la indiferencia hace sabios y la insensibilidad monstruos”. Yo no estoy segura de estar de acuerdo con la primera parte de la frase, pero no me cabe duda de que la insensibilidad efectivamente crea monstruos.

      Los medios de comunicacion y las artes graficas han aniquilado muchos de nuestros sentimientos. Nos pasamos la vida viendo imagenes de guerras, hambrunas, atentados… de una manera explicita. Estamos tan acostumbrados a ver sangre en las peliculas, por ejemplo, que cuando vemos en las noticias un cuerpo desmembrado como resultado de un atentado suicida, por poner otro ejemplo, no nos damos cuenta que el de las noticias es una persona real y nos quedamos indiferentes.

      Un abrazo, cabroncete.

      Responder
            1. Adwoa Autor de la entrada

              Bueno, pues entonces a partir de ahora eres no sólo un cabrón sino también un monstruo insensible 😦
              Y no me vengas luego con que te repatea la situación de la mujer en los países donde se aplica la ley sharia porque no va a colar 😛

              Responder
              1. Dessjuest

                Es que hay cosas que aun me pueden, y no hay que irse tan lejos, hay culturas bien cercanas que ningunean a la mujer, a un género que nos ha dado la vida.

                Creo que el problema es que me cuesta hacer cercanos los problemas ajenos, no me importaban los perros hasta que me trajeron a la mía, es un ejemplo, otro día me explayo, que tengo prisilla 😀

                Besos mi niña,

                Responder
  7. joaquinsarabia

    Una historia muy bonita, como dice el dibujo la minusvalia más peligrosa es la que pueda sufrir el corazón, sin corazón no podríamos vivir, los sentimientos alimentan más que la comida.
    Un Fuerte Abrazo 🙂 .

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Y es que todos tenemos nuestra minusvalia personal, aunque se nieguen a reconocerlo…
      Un fuerte abrazo, paisano 🙂

      Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Gracias, Angel! Como me dijeron una vez “nunca sabemos el bien que puede hacer una sonrisa”.
      Un abrazo

      Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Llevas razon, la historia de Victor deja un regusto amargo, sobre todo cuando uno se da cuenta de que el mundo esta lleno de Victor que son invisibles para la mayoria de la gente.
      Un fuerte abrazo

      Responder
  8. Marta

    Hermoso abrazo el de Víctor/Abdullah. Personalmente me considero discapacitada aunque exteriormente pueda no percibirse. Entre otras muchas, no tengo la capacidad de tratar a todo el mundo igual como hace la protagonista de tu relato, a veces me gana la vena compasiva (y sé que me da mucha rabia ver esa expresión en ojos que me miran adivinando mis imperfecciones).

    Besos.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      jaja no se que es peor, si pasarse de condescendiente o actuar de una manera discriminatoria. Todo se aprende y, una vez que nos damos cuenta donde “fallamos”, resulta mas facil “repararnos” 😉
      Algun dia igual te sorprendes encontrandote en un “abrazo victoriano” 😀
      Muchos besos

      Responder
  9. pstruan

    Adwoa…si me lo permites, una pregunta sobre un tema diferente…como se ve lo que ha pasado en la embajada americana en Libia desde Jordania?

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      De momento aquí no ha habido altercados pero si que se ha endurecido la presencia policial, sobre todo en la embajada americana. El viernes estaba rodeada de furgonetas blindadas y policías anti-disturbios. Daba un poco de mal rollo, la verdad…

      Responder
  10. dotdos

    Precioso, gente con corazón entre psicópatas poderosos… triste pero real aunque hay que seguir luchando.
    Me ha encantado la historia y el mensaje.
    ¡Besos!

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Gracias, compañero. Una de las razones por la que empecé a seguir tu blog es porque enseguida me di cuenta de que tú y yo “jugamos en el mismo equipo”.
      Yo también creo que, entre todos, podemos hacer un mundo mejor. Que no decaiga la lucha!
      Un fuerte abrazo

      Responder
  11. Dessjuest

    Bien, ahora tengo tiempo, a ver si me se explicar, uno es uno y sus circunstancias, ¿vale?, pues eso, que lo que ves de niño te afecta, y de niño ves tantas cosas que aprendes a formarte una coraza, de ahí por ejemplo las cabronadas que hacíamos a los animales, claro, si tu veías a tu vecino ahostiando a puño cerrado a su mujer pues no veías mucho mal en el asunto, porque lamentablemente nadie decia nada, solo “tú a callar”.

    Evidentemente con el tiempo sabes de sobra lo que está bien y lo que está mal, pero la coraza ya está puesta, y cuesta quitarla, la coraza es sentir las cosas lejanas, como que no van contigo, hasta que ves que sí, que pueden ir, ¿por qué me jode tanto la situación de la mujer?, porque tengo hijas, desde luego quiero lo mejor para ellas, no que las zurren, es más, pensar que les puedan hacer daño me saca de mis casillas, entonces ya pues empatizas de golpe con todas las mujeres del mundo y cuando veo una noticia de una discriminación me jode, no te digo ya si veo una lapidación, me subo por las paredes, mi parienta me mira y flipa, “me cago en su puta madre, hijos de puta” y lindezas similares es lo que sale de mi boca.

    No es que sea malo, hace un año en la catequesis, tenían que subir los niños una escalera, hay un crío de la edad de mi niña mayor, que está en silla de ruedas, tiene una enfermedad de esas que no conozco, de nacimiento, parálisis cerebral o algo asi (ahí es donde se evidencia mi insensibilidad, puesto que debería interesarme en cuál es exactamente), la abuela me dijo que si tenía prisa, le dije que sí, “era para que me subieras el niño, pero no pasa nada” me dijo, ostias, para esas cosas aunque tenga prisa, le respondí, y me cargué el crío encima, acojonado, porque uno no tiene maña y puedes hacerle daño.

    Pero es eso, tengo que tener algún referente en mi vida, si no pues sigo quedándome frío, a los gays, por ejemplo, los veo como seres afortunados en la vida, ¿por qué?, porque la parte mala del asunto, la homofobia que supongo sufrirán, no me llega, me llegan las ventajas que para mí tiene el asunto, no es que sea homófobo por supuesto, es que no soy capaz de empatizar con ellos, supongo que si tuviera una hija o un hermano homosexuales sí, no supongo, seguro, pero lo dicho, necesito tener cerca casos para ello, cerca, no me vale con leer, ni con que me lo cuenten, necesito algo muy cercano.

    ¿Se entendió?, porque por falta de tocho no será :mrgreen:

    Besos cariño.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      zzz ZZZ zzz :mrgreen:

      Creo que te has explicado de maravilla. Supongo que todos tenemos nuestra coraza. La mía funciona al revés. Me protejo de los que siento cerca y no dejo que nadie me penetre (mal pensado!), pero lo doy todo con los que me son ajenos. Supongo que intento compensar esta carencia auto-impuesta con aquéllos que están de paso en mi vida. También se debe a mi circunstancia (que no voy a contar aquí).

      Creo que no me explico, pero yo me entiendo 😀

      Un abrazo, guapetón

      Responder
            1. Adwoa Autor de la entrada

              jajaja Esta foto esta basada en un hecho real? De verdad? Me da en la nariz que estas manipulando los hechos… o mas bien los protagonistas de los hechos, malo! 😉

              Responder
              1. alterfines

                Me la encontré en Internet, pero no me cabe duda de que es él, fotografiado por una de sus hijas, con el móvil de papi, en Carnavales…

                Un besote y buen finde.

                Responder
  12. yolejos

    Sabes?, este es uno de los blog que me encanta, admiro tu grandeza y humildad que dejas ver en tus escritos, tu sensibilidad para tocar cualquier tema. Saludos

    Responder

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