Yo sí puedo

Nunca antes había escuchado latir así su corazón. Temió que le fuera a dar un infarto. Respiró profundamente y contó hasta tres.

Uno.

Cerró los ojos.

Dos.

Tres.

Los volvió a abrir.

Con las manos temblorosas abrió el cajón de la coqueta. Las piernas le flaqueaban y una gota de sudor frío le quemó el pecho. Su corazón le imploró al cielo que no se la llevara. Todavía no.

Cogió todas las cartas, unidas con hilo de torzal, y las puso en su regazo. Los ojos se le encharcaron de lágrimas. Abrió la primera y sus dedos la leyeron despacio, en voz baja. Abrió la segunda. La tercera. La cuarta. Y en aquella tarde de un otoño cálido rompió el sello de todas y cada una de las cartas que, durante años, día tras día, había recibido.

Con ellas revivió el primer beso. Los te quiero. La propuesta de matrimonio. Los sin ti no puedo vivir. La guerra. El dolor de su ausencia. La esperanza de un reencuentro. El amor que todo lo podía. Sobre todo el amor.

Y lloró. Lloró de rabia. Lloró de frustración y de impotencia. Y con el alma seca también lloró de felicidad. Aquélla que da la satisfacción de haber sabido esperar, paciente, que los años le dieran la oportunidad de aprender a leer, para poder teñirse las últimas canas con las brasas de aquel amor que le dio la vida y que la misma vida le arrancó.

Día Internacional de la Alfabetización

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PD. Historia contada a mi manera pero descaradamente plagiada de http://criaturadeisla.wordpress.com/2012/06/28/historias/. Espero que no te importe, “criatura”. Historias como ésta merecen ser compartidas.

PD2. El Día de la Alfabetización es en realidad el 8 de septiembre, pero yo lo apunté mal en mi calendario y publiqué esta entrada un mes antes. Cosas que pasan 🙂

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42 pensamientos en “Yo sí puedo

    1. lapuertaentornada Autor de la entrada

      A mi también me lo pareció cuando la leí por primera vez. Por eso la robé y la maquillé a mi gusto 🙂
      Los abrazos siempre son bienvenidos. Aquí va otro de vuelta.

      Responder
  1. Aitor González

    No creo que haya mejor manera de expresar con un relato corto la importancia del mayor invento de la humanidad, la capacidad de leer y escribir, para poder revivir recuerdos y ya no solo recuerdos.
    ¡Un abrazo!

    Responder
    1. lapuertaentornada Autor de la entrada

      Cuando he conocido gente que no sabia ni leer ni escribir he intentado hacer un ejercicio de abstraccion para imaginarme como seria la vida llena de garabatos por todas partes imposibles de reproducir. Pero no puedo. Por mas que lo intento no acabo de imaginarmelo a todos los niveles.
      Gracias por asomarte a mi puerta.
      Un fuerte abrazo!

      Responder
  2. Juan

    Preciosas líneas, mi estimada. El poder de la palabra, su sentido exacto… el sentido que atraviesa nuestros sentidos.
    Gracias

    Responder
      1. Juan

        Me acabas de dar un disgusto. He visitado esa página y he visto lo pobre que soy… Tendre que alegrarme con lo mucho que me queda por aprender.

        Gracias

        Responder
        1. lapuertaentornada Autor de la entrada

          Y que nunca dejemos de aprender! Te imaginas que rollo de vida si lo supiéramos todo? 😉

          PD. Otra vez me ha llegado tu mensaje a la bandeja de correo no deseado. Dice el Dess que es porque eres un tío cojonudo y, al final, va a resultar que es verdad jaja.

          Responder
    1. lapuertaentornada Autor de la entrada

      No lo sabia pero creo que entiendo como te has sentido al leer esta historia.
      Yo trabaje en Londres de profesora de ingles para adultos con inmigrantes, refugiados y demandantes de asilo. Es uno de los trabajos mas gratificantes que he tenido nunca. Muchos alumnos apenas sabian leer y escribir en su idioma y, en muchas ocasiones, su alfabeto era diferente al nuestro. Enseñarles ingles era un autentico ejercicio de encaje de bolillos.
      Te confieso que lo echo de menos asi que saber que tu eres formadora en alfabetizacion me ha dado un poco de envidia…

      Responder
  3. joaquinsarabia

    Muy bonita historia, el recuerdo del amor vivido, lo tenia ahí al alcance de la mano.
    El no saber leer es una desgracia contra la que hay que luchar.
    Gracias por escribir ésta historia.
    Un Fuerte Abrazo 🙂 .

    Responder
    1. lapuertaentornada Autor de la entrada

      Con esta historia quise imaginarme como seria el momento ese de tener a tu alcance algo tantos años anhelado…
      Gracias por leerme y por el comentario.
      Un abrazo de oso.

      Responder
  4. alterfines

    Muy, muy bonito. Si viene de otro sitio, no importa: tú has sabido contarlo de un modo entrañable y darle la emoción suficiente como para conmover.

    Gracias. Y todo mi apoyo moral e intelectual para la causa de la Alfabetización. No sabía que se celebraba ayer el día internacional.

    Responder
  5. mamuchi

    precioso,preciosa.
    como me gusta como lo relatas,que historia mas bonita.te conmueve toda.

    besazos y arrumacos de tu muuuuuuuuuuuuuuuuuuu

    Responder
  6. Elevalunas Ecléctico

    Una vez tuve la oportunidad de conocer a los cubanos de Yo sí puedo y de charlar con ellos (o con ellas, en realidad estuve habalando con dos chicas). Me pareció que hacían una labor preciosa. Historias como esta lo confirman. Por cierto, muy bien contada, como siempre. Un beso

    Responder
    1. lapuertaentornada Autor de la entrada

      Yo conocí esta iniciativa a través del blog de donde plagie mi entrada. Tu donde las conociste? En Cuba?! (mis niveles de odio están al limite jaja)
      Gracias por el comentario.
      Por cierto, se te echa de menos 😉
      Otro beso

      Responder
      1. Elevalunas Ecléctico

        Si yo tuviera que odiarte por los lugares del mundo donde has estado y que me encantaría haber conocido, mi nivel de odio sí que no tendría límite. Pero no las conocí en Cuba, sino en Sevilla (donde también desarrollaban su programa). Tenían un puesto en una feria alternativa y estuve hablando con ellas. Fue así de sencillo.

        Responder
    1. lapuertaentornada Autor de la entrada

      A mi lo que mas me conmueve de esta historia es saber que tuvo lugar, poco importa donde y a quien… o que yo la haya adornado con algunos detalles que quizá no ocurrieron.
      Un fuerte abrazo.

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  7. Miguel

    Muy buena. No importa de donde venga la inspiración.
    Viví con mi suegro ese afán de aprender ya en la vejez. La ilusión cada vez que podía descifrar esos jeroglíficos que para él eran las palabras, era conmovedora.
    Un beso.

    Responder
    1. Adwoa Autor de la entrada

      Que bonito que estuvieras alli para verlo! No hay nada como tener ganas de aprender, a la edad que sea.
      Un fuerte abrazo

      Responder

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