Hasta la fecha

Ella era la única persona a la que escribía por obligación. Supongo que lo hacía para evitar futuros calentamientos de cabeza durante mis apáticas visitas. Y para no alimentar envidias con la otra. Pero nunca por amor.

Un día me pidió que abriera un cajón para llevarle algo. Allí estaban todas las cartas que yo había mandado a lo largo de los años. Tristemente apiladas. E intactas. Le pregunté por qué nunca se había molestado en abrirlas. Me contestó que porque no sabía leer.

¿Por qué nunca antes lo había mencionado? ¿Por qué nunca pidió a nadie que se las leyera? ¿Por qué ni siquiera rompió el sobre para ver si contenía fotos o postales? ¿Para qué las guardaba? ¿Alguna vez se había preguntado, o habría preguntado, quién era el remitente?

Me di cuenta de que estaba ante una desconocida.

Nunca más volví a escribirle.

Años más tarde, cuando me cansé de dar besos y abrazos no correspondidos, también dejé de ir a verla.

Y hasta la fecha.

PB220170

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44 pensamientos en “Hasta la fecha

    1. Carlos Bonilla

      es que parecen ser sencillas… pero el mensaje es confuso, profundo o demasiado personal para ser entendidas por otros.

      Yo mismo no la entiendo pero me aferro a que tiene un fuerte sentido para ti.

      Responder
      1. lapuertaentornada Autor de la entrada

        Vaya, vaya… dos comentarios bastante interesantes. Si el mensaje no llega es que no lo transmito bien. Gracias, Carlos por dejarlo escrito también.
        Hay alguno más ahí fuera que no haya entendido de qué va mi entrada? Porque si es así tendré que tener más cuidado con mi forma de escribir.
        Sed sinceros, por favor. Gracias!

        Responder
        1. Dessjuest

          Servidor….

          Yo estaba esperando un final de esos de “en realidad aunque no sepa leer lo que me gusta es recibir las cartas”, pero al parecer tampoco era eso.

          Responder
  1. Carlos Bonilla

    Los grandes autores escriben, tal vez solo por escribir. Son los que analizan su lectura los que le atribuyen propiedades que ni el mismo autor quiso atribuirles.

    Ejemplo: Si yo fuera un maestro de escuela intermedia y le diera a leer esta corta historia a mis estudiantes para ser analizada. Mi análisis seria el siguiente:

    El autor nos narra de cuando le escribía a una de sus abuelas al asilo donde vive o vivia, la que le dejo por herencia a través del padre de este (el autor), la casita donde vive actualmente. Para darse cuenta años después que ella no sabía leer.

    A la abuela no la amo, no la quiero, pero si quiero ser el heredero de sus tierras, así que mantengo comunicación por escrito y la visito de vez en cuando a su casa solo por
    obligación, para mantener abierta una comunicación con ella y ser yo el elegido para quedarme con sus tierras.

    Finalmente las tierras y la casita son mías y descubro que ella nunca leyó mis cartas.

    Esa seria la versión psicología de esa historia dada de un maestro a sus estudiantes cuando posiblemente ni siquiera eso era lo que tenia el autor en mente mientras lo escribía.

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    1. lapuertaentornada Autor de la entrada

      jaja, gracias, Carlos, por esta estupenda interpretación que poco tiene que ver con la historia que yo quería contar (lo de la herencia me ha hecho particularmente gracia, sin ánimo de ofender).
      Me ha recordado al comentario de Claudio Rodríguez en una de sus charlas, en la que contaba todos los sentidos que los críticos literarios le habían dado a su poema “a mi ropa tendida” cuando él, sobre lo único que quería escribir, era sobre ropa tendida. Ni más ni menos. Sin segundas.
      Gracias de nuevo. Y gracias por pasarte y dejarme tu opinión!

      Responder
      1. Carlos Bonilla

        exactamente mi punto. Abelardo Dias Alfaro, autor de cuentos cortos, dejo saber una vez que le molestaban los análisis políticos que le asían a sus cuentos. Que ninguno de ellos estaba en su mente mientras escribía.

        Responder
        1. lapuertaentornada Autor de la entrada

          Hecho, por otra parte, inevitable, porque todos, cuando leemos, atribuimos inconscientemente sentimientos, experiencias e interpretaciones personales a lo que leemos, lo que hace que cada lectura (y a veces re-lectura) nos transmita una cosa diferente. Y supongo que poco importa si eso no era lo que el escritor quería transmitirnos, mientras nos acabe transmitiendo algo…
          Has dado en el clavo, Carlos.

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  2. joaquinsarabia

    Una cosa es no saber leer y otra demostrar una total indiferencia ante quién envia una carta. Ésa persona unia al no saber leer una falta de sentimientos, que desanima a la escritora.
    Me ha gustado mucho.
    Un Fuerte Abrazo 🙂 .

    Responder
  3. dotdos

    Algunas veces recibo comentarios sobre mis relatos que, a priori, nada tienen que ver con mi intención al escribirlos. Pero cuando los miro con más atención suelo descubrir matices que ni yo mismo había imaginado, engaños del inconscientes que otras personas saben ver.
    Un abrazo, 🙂

    Responder
    1. lapuertaentornada Autor de la entrada

      Puede ser. Yo había incluido la persona a la que se dirigía mi relato en el mismo, pero desapareció al suprimir una frase (por equivocación?) en el último momento. Ahora me alegro de que mi subconsciente tomara esa sabia decisión 🙂
      Un abrazo.

      Responder
    1. lapuertaentornada Autor de la entrada

      haha. You make me laugh even if you don’t mean to! Not sure you expect an answer. Is this a rethorical question? (wondering) I will give you the benefit of the doubt, my fellow blogger… I can write English, as you know, but my blog is not in English, as you can see. I write in Spanish, my mother tongue.
      Thanks for passing by and taking the time to leave a comment. Now you know which language I write in, feel free to use a translator to understand what I write about.
      See you around 🙂

      Responder
  4. Ana

    No me importa si es ficción o si la persona visitada existe y de verdad has tenido que decir “Hasta la fecha”. Mejor que no, mejor que nos hayas engañado a todos, pero en muy pocas líneas has dicho mucho y muy bien. Como lectora me importa mi propia percepción, no tus intenciones, ja.
    Besos

    Responder
  5. ManoliRizoFotografia

    Entiendo que era como que le daba igual quien fuese, y hay muchas personas así ante la vida que les da igual nuestros sentimientos, nuestras vidas, y para que seguir perdiendo el tiempo con ello???
    Espero haberlo entendido jajajajajajaja

    Responder
  6. Juan

    Parece una buena solución… alguien escribe por obligación, sin amor… otro recibe por costumbre, sin ilusión. Las distancias son una buena solución.

    Me gustan tus salones, son ordenados, nítidos. Espero no te incomode esta pequeña invasión.

    Saludos

    Responder
    1. lapuertaentornada Autor de la entrada

      Invasiones como la tuya siempre son bienvenidas. Espero recibir otras en el futuro 🙂
      Gracias por el comentario. A mí también me gustan tus sendas.
      Hasta pronto.
      PS. No se por qué, pero tu mensaje me había llegado como “correo no deseado”. Bromas de mal gusto de WordPress 😦

      Responder
      1. Dessjuest

        Suele pasar con Juan, a mí la mitad de sus comentarios me van a spam, es porque el sistema le tiene envidia, es un tipo realmente cojonudo.

        Responder
  7. alterfines

    A mi, por el contrario, si bueno y breve –como es el caso–, el relato es dos veces bueno.
    Gracias. ¿Puedo mirar otros? (emoticono de voy a ser travieso y a no esperar respuesta).

    Responder

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