Los castillos del desierto

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Paramos el coche a orillas de la carretera para consultar la guía. Leí en voz alta:

“Su silueta negra y carcomida aparece a la izquierda de la carretera, en el pueblo situado enfrente de un terreno baldío desde donde brotan las últimas palmeras que hasta no hace mucho rodeaban grandes estanques”.

Levantamos la vista y nos reímos los dos al unísono.

– ¿No será eso que se ve ahí enfrente?

– Es negro.

– Y tiene palmeras.

– Tiene que ser.

Más risas.

Recomendado por un compañero de trabajo (no me cabe duda de que la memoria le jugó una mala pasada) el Castillo de Azraqparecía, desde el otro lado de la carretera, de todo menos un castillo. Una vez dentro la cosa no mejoró mucho más. En su defensa diré que este castillo lo hizo famoso Lawrence de Arabia, ya que lo utilizó como cuartel durante el invierno de 1917, antes de lanzar la ofensiva que le daría la victoria en Damasco en 1918.

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Debido a que nuestro mapa de carreteras se limitaba a un mapa turístico que la compañía de alquiler de coches nos había dado, preguntamos cómo llegar al siguiente castillo. Sobre todo para asegurarnos de que llegar hasta allí era tan fácil como el mapa auguraba. Después de conducir algunos kilómetros más de los que nos habían pronosticado, paré el coche en seco (en contra de lo que pueda parecer, la carretera del desierto no está muy concurrida) y ante la desaprobación de mi copiloto, giré a la derecha en una carretera que parecía no conducir a ninguna parte. Aquello que se veía al fondo sólo podía ser el Castillo de Amra.

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Por una vez, llevaba yo razón, aunque sólo a medias. Lo que vi desde la distancia se parecía efectivamente a la foto de la guía, aunque no era un castillo, sino los antiguos baños. Nos volvió a dar la risa. Los frescos que decoran el interior de techos y paredes se jactan de haber sido considerados patrimonio mundial por la UNESCO. Testimonio muy valioso en la formación del arte islámico, demuestran que las figuras humanas no han estado siempre prohibidas en esta religión y que estaban permitidas en lugIMG_5686ares que no fueran la mezquita, por lo menos durante la época de los Omeya, antes de que la dinastía Abasida los prohibiera. Estos frescos bien merecen una tortícolis.

Escépticos ante lo que nos encontraríamos en la siguiente visita, emprendimos el camino hacia el tercer y último castillo de nuestro recorrido. Como las señales en este país brillan por su ausencia, nos lo pasamos, así que tuvimos que dar marcha atrás. ¡Alguna ventaja tenía que tener conducir por carreteras desiertas! El Castillo de Kharanasí parecía un castillo. Restaurado, pero un castillo. La vista era imponente: un gran bloque que parecía surgir de la nada. Solitario y altivo. No se tiene muy claro qué función cumplía éste en concreto, pero sí se sabe que estas estructuras, aunque no eran castillos en su sentido estricto, servían para reforzar los vínculos con los beduinos de la zona. Podían servir de estación para las caravanas, de centro agrícola y comercial, y hasta de hotel.

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Lo visitamos deprisa porque conseguimos que nos dejaran entrar a pesar de estar cerrado y nos dirigimos hacia el Mar Muerto a ver el atardecer. Lástima que el cielo, aquella tarde, estuviera nublado.

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15 pensamientos en “Los castillos del desierto

  1. joaquinsarabia

    Estupendo recorrido turístico por el desierto, ése paisaje tan diferente de las selvas pero con tanta belleza como aquellas.
    Es muy interesante descubrir un lugar utilizado por Lawrence de Arabia, ése personaje tan importante a la hora de la división territorial de la zona.
    Gracias por el reportaje.
    Un Abrazo 🙂 .

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    1. lapuertaentornada Autor de la entrada

      Pues si te ha gustado esto, espérate a que publique las fotos de mi viaje a Wadi Rum. Ese sí que fue un viaje al desierto impresionante.
      Pendiente tengo el libro de Los siete pilares de la sabiduría…
      Gracias por leerme.
      Un abrazo

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  2. Anónimo

    pedazo de viaje. eh yo se con quien lo hiciste,me encanta todo lo que escribes y como nos lo cuentas,muchísimas gracias por compartir todas tus experiencias. mamucuchi

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  3. milawrence

    Jajaja, bueno, al menos estuvo Lawrence ¿No? El de Kharana casi parece fuera de lugar, en medio de la nada, como si lo hubieran llevado piedra a piedra.

    Tengo ganas de ver el post de Wadi Rum, y de ir algún día. Por cierto, los Siete Pilares me parece increíble, algunos pasajes pueden hacerse algo lentos pero otros son un verdadero regalo.

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    1. lapuertaentornada Autor de la entrada

      Así nos engañan las guías jaja y así acabamos en algunos sitios haciéndonos más de una pregunta. El de Kharana es realmente impresionante, sobre todo conforme te vas acercando. Si lo haces de frente, parece que está naciendo de la tierra en cada paso.
      PS. Otra recomendación más de los Siete Pilares… No, si al final voy a tener que leérmelo 🙂
      PS2. La entrada de Wadi Rum vendrá después de la de Petra 😉

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  4. missmadaboutravel

    Me ha gustado mucho la foto de los frescos! Bueno, y todo el post… a ver qué día o año me puedo acercar a ese rincón de mundo 😉

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        1. lapuertaentornada Autor de la entrada

          Ummm… pues ahora no porque te mueres de calor. Yo diría que o en otoño, antes de que se meta el frío (septiembre-octubre) o ya para la primavera (marzo-mayo). Eso sí, será la época alta con lo que los billetes estarán más caros. Mi madre vino a finales de mayo y el calor todavía era soportable.
          Te animas? 🙂

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          1. missmadaboutravel

            A ver si el año que viene consigo que NO me den las vacaciones en agosto y que me dejen escoger… Me encantaría!

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  5. asquerosamentesano

    Acabo de llegar de Lanzarote hace apenas una hora. Caminar durante horas en medio de un mar de lava hacia el volcán de la Caldera Blanca es lo más cerca que he estado de un desierto en mi vida. Luego la enormidad del cráter. Espacio, silencio sólo roto por el viento, y desolación. Y sin embargo, ni ella ni yo nos sentimos desolados en ningún momento, sino todo lo contrario.
    Gracias por compartir tu experiencia.

    Por cierto, a veces lo que ve el autor de la guía no coincide necesariamente con lo que vemos nosotros. Aunque, claro, hay que llegar hasta ahí para comprobarlo.

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    1. lapuertaentornada Autor de la entrada

      Gracias por asomarte a mi puerta y comentar.
      Como primera experiencia “desértica” no está nada mal. El problema es que creo que va a ser difícil superarla. Aunque también es verdad que cada desierto es diferente.
      La lava es algo que me fascina. La vi de lejos en Costa Rica y de cerca, muy cerca, en Etiopía. Asomarse a un cráter activo es hipnotizador.
      Compartirás tu viaje a Lanzarote con el resto de los mortales, no? Ya se me están poniendo los dientes largos sólo de pensarlo jaja.
      Bienvenido!
      PD. Ah, las guías turísticas! Si no se eligen bien, pueden llegar a estropear el viaje más prometedor…

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