Cañón de Wadi al-Mujib

A 400 metros por debajo del nivel del mar, la Reserva Natural Wadi al-Mujib es la más baja del mundo. Cubre más de 200 km2y es la segunda más grande del país. El río Mujib galopa entre sus montañas, valles y cañones a lo largo de la orilla este del Mar Muerto hasta que, exhausto, se deja caer en los brazos del mar para fundirse con él.

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Me habían advertido de que no me llevara la cámara de fotos, porque en la excursión habría agua. Mucha agua. No pudiendo concebir la idea de irme sin ella, hice la prueba del tupperware. Metí un pañuelo de papel dentro de dos envases de plástico y los sumergí en agua durante un rato. Estaba convencida de que en ningún momento de la excursión mi cámara pasaría por ese trago (nunca mejor dicho), pero más vale prevenir que curar. Uno de los envases pasó la prueba, y ése fue el que me llevé. No queriendo arriesgarme, envolví la cámara en una bolsa de plástico sellada (como la que te hacen llevar ahora en los aeropuertos) y así lo metí en el tupperware. Gracias a todas estas precauciones mi cámara sobrevivió porque, efectivamente, sólo nos faltó bucear.

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Pasearse por el cañón de Wadi al-Mujib es como ser absorbido por las entrañas de la naturaleza. Las paredes que, presumidas, cambian de color dependiendo de la hora del día, se jactan de formas imposibles. Cierro los ojos y veo unas manos gigantescas moldeando la roca como si fuera arcilla. El agua te engatusa acariciándote los tobillos, invitándote a entrar, a doblar esa esquina, a curiosear hasta llegar a la siguiente, y la siguiente de la siguiente, hasta que te agarra por la cintura y te besa el cuello. Tú intentas escapar subiendo las paredes que se dejan pisotear, jugando al gato y al ratón; hasta que el agua te tiende una emboscada, donde no hay salida, sólo marcha atrás. Y asumes tu derrota con una sonrisa en los labios, mordisqueando el agua que cae del cielo y envidiando a los pájaros que se burlan de ti desde lo alto.

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A la vuelta no intentarás ofrecer resistencia y te dejarás llevar por el río, cogidos de la mano. Le ofrecerás tu cuerpo y él te arrastrará como si quisiera vomitarte. A ti te dará igual, porque mientras tus oídos están sumergidos bajo al agua, la intimidad del momento te ofrecerá la cara opuesta del cañón, y tus ojos verán ese trozo de cielo, que las paredes de la montaña intentan estrangular, como si fuera un espejo que devuelve la imagen del río que te lleva, aunque tú no te veas.

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4 pensamientos en “Cañón de Wadi al-Mujib

  1. karinasulvaran

    Que encanto de lugar! Me atrapa aunque no estoy ahi. 😉
    Es precioso! Que idea tan ingeniosa para proteger la camara y es que ir ahi sin hacer fotos no tiene perdon. Hermosas tomas!

    Responder
    1. lapuertaentornada Autor de la entrada

      Es una pasada de lugar. Respecto a la cámara, eso mismo pensé yo, por eso me la llevé, a riesgo de perderla para siempre. Pero no, sobrevivió jaja.
      Gracias por pararte a comentar 🙂

      Responder

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