Guanchi Wenchi

IMG_2716

Dicen que a cuatro horas en coche de Addis se encuentra el “paraíso verde”, con “valle mágico” incluido. A más de uno le he oído decir que, de todos los rincones, Wenchi es su preferido en Etiopía. A pesar de tener estas referencias, cuando surgió la oportunidad de ir a visitarlo con un grupo de amigos, me lo pensé muchas veces. Al final decidí que la corrección de exámenes y la redacción de 150 informes (uno por alumno) podían esperar. Después de haber trabajado sin parar durante varias semanas mi mente y mi cuerpo me pedían desconectar. Además, a mí el agua siempre me ha transmitido mucha paz con lo que un paseo por el lago del Monte Wenchi era justo lo que necesitaba para sosegar mi espíritu, que andaba un poco alborotado aquellos días.

La carretera hasta el Monte Wenchi, una vez pasado Ambo, está decorada con las tradicionales cabañas de adobe con techo de paja. Aunque me gusta mucho verlas también me doy cuenta de lo duro que tiene que ser vivir en esas condiciones. Me sorprendió ver un tanque abandonado ya casi llegando a nuestro destino así que no pude evitar la tentación de pedirle al conductor que parara la furgoneta para hacer una foto. Pregunté cuánto tiempo llevaba ahí y por qué pero se me ha olvidado. Sólo recuerdo que estaba allí menos tiempo del que yo esperaba y que no pertenecía a ningún grupo rebelde, como yo me había imaginado. Vamos, que nos hemos quedado todos igual que estábamos… No dejó de llamarme la atención el contraste de un tanque fuera de lugar, asimilado por el paisaje, y la vida que transcurría a su alrededor. Me pregunto si ese tanque es un constante recordatorio para los lugareños de un pasado que preferirían no recordar…

IMG_2704

Llegamos por fin a la oficina donde teníamos que contratar el guía. Algunos habían decidido hacer el paseo a caballo. Una amiga y yo preferimos hacerlo andando. Yo tenía todo el cuerpo entumecido y me estaba pidiendo a gritos menos silla y ordenador y más actividad física. Mientras esperábamos en la furgoneta vinieron varios niños ofreciéndonos flores para comprar. Un adulto corrió hacia ellos y los echó pegándoles con un palo. Espontáneamente grité una de las palabras que primero se aprenden y que se oyen constantemente: “beka!”. ¡Basta! El hombre me miró un cuarto de segundo y acto seguido continuó con su caza particular. Le pedí a una de mis compañeras etíopes que por favor le dijera que parara. El hombre se excusó diciendo que allí no se toleraba la mendicidad porque daba mala impresión a los turistas. Le dije que había maneras y maneras de tratar a un niño. Para mi enfado, este señor sería nuestro guía durante todo el día. Yo le puse cara de pocos amigos y el prometió que no volvería a hacerlo. Ya, claro, y yo voy y me lo creo… IMG_2780

Se puede subir en coche hasta el mismo borde del cráter del volcán, a 3.000 metros de altitud, desde donde se aprecian unas vistas impresionantes del lago. Para los que no puedan o no tengan tiempo de hacer ninguna caminata (hay, que yo sepa, por lo menos dos, una de dos horas y otra de cuatro, a pie o a caballo), asomarse al cráter de este dormilón y admirar el paisaje ya merece la pena.

El paseo comienza bordeando el cráter y en un punto se puede elegir entre seguir rodeando el lago o bajar al Valle Mágico. Hubiera sido una lástima venir hasta aquí y perderse el encanto de un valle que de mágico tiene mucho más que el nombre. A mí me hubiera encantado demorarme un poquito más en este punto para disfrutar todo lo que pasaba alrededor: hombres lavando sus caballos, ganado bebiendo del riachuelo, niños sintiéndose libres, un molino de agua en todo su esplendor, un paisaje tan verde que casi hacía daño a la vista y un cielo tan abierto que parecía que te iba a succionar. Desafortunadamente sólo pude detenerme lo que alcanzaba el ritmo de mis pies. Pero aún así tuve tiempo de imprimirme en las pupilas la belleza de aquel lugar.

IMG_2756

Paramos a comer a orillas del lago antes de subir a una embarcación para cruzarlo. Nos saltamos el monasterio de Cherkos, situado en una isla en medio del lago, porque alguien dijo que no merecía la pena visitarlo. A mí me hubiera gustado verlo igualmente pero la democracia no siempre es justa con todos. La decepción me duró lo que tardamos en cruzar el lago. Este lado está salpicado de pequeñas aldeas lo que añade encanto a un paseo ya de por sí atractivo. He leído que en los alrededores de este lago viven unas 4.000 personas. La gente se acercaba a orillas del camino para mirarnos. La mayoría tienen todavía el espíritu puro y no vienen a pedirte dinero, lo cual se agradece. La única excepción fue una mujer que llevaba un bebé precioso a la espalda. Le dije lo guapo que me parecía su hijo y ella me contestó que otra ferenji también había opinado lo mismo el otro día y le había dado una propina. Yo me eché a reír y negué con la cabeza. “Algunos ferenjison la leche”, pensé, “no se dan cuenta del impacto que pueden tener sus actos a largo plazo”…

IMG_2843

Anuncios

3 pensamientos en “Guanchi Wenchi

  1. Pingback: Latino » Blog Archive » Cerrado por vacaciones

Opinar es gratis (precio mínimo garantizado)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s